El Padrino (1969), por Mario Puzo

Todos tenemos en la memoria alguna de las escenas de la obra maestra del séptimo arte de Coppola. El Padrino detrás de su escritorio dando órdenes a alguno de sus hijos con la gravedad y la importancia que supo imprimirle Marlon Brando ya en el final de su carrera, alguno de los asesinatos que se suceden a lo largo de la historia, Al Pacino caminando por los prados de Sicilia, o quizá la inconfundible banda sonora. La cinta de El Padrino es considerada una de las mejores obras jamás hechas en celuloide, pero ¿de dónde salió toda la historia?

Antes de ser trasladada al cine, El Padrino fue una novela publicada en 1969 obra del escritor italoamericano Mario Puzo. Este era uno de tantos descendientes de los muchos inmigrantes italianos que a finales del siglo diecinueve y principios del veinte llegaron a los Estados Unidos en busca de un futuro mejor. La mayor parte no lo consiguieron para ellos, sino para sus hijos, manteniendo sus costumbres austeras ahorrando para dar una vida mejor a sus vástagos. Mario Puzo fue uno de estos. Nacido en 1920 en Manhattan, cursó estudios de Ciencias Sociales en la universidad de Columbia.

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La primera novela de Mario Puzo se publicó en 1953, y otras dos precedieron a El Padrino a la par que trabajaba como periodista. Casado y con cinco hijos, al escritor le costaba llegar a fin de mes a causa de un problemilla de ludopatía que le llevaba a perder miles de dólares en apenas una noche. Aprovechando el consejo de uno de sus editores de que si escribía más cosas italianas (italianas en el sentido de la mafia italoamericana, por supuesto) en sus libros, estos tendrían mucho más éxito, Puzo decidió comenzar a utilizar muchas de las historias que llegaban a sus oídos gracias a su trabajo como periodista para dar forma a la obra que le llevaría al estrellato. Así que se propuso escribir un best seller, y vaya que si lo consiguió. Fue el libro más vendido en los Estados Unidos en el año de su publicación, y a la muerte de su autor en el año 1999 había vendido más de 21 millones de ejemplares.

Inspirándose en Los hermanos Karamazov de Dostoievsky, Puzo elaboró la trama de su obra cumbre. Los hijos del Padrino están inspirados en los hijos Karamazov: uno demasiado impetuoso, uno debilucho y cobarde, otro más introspectivo pero muy listo… De hecho Puzo nunca negó la influencia de esta obra.  Por otra parte, la estructura familiar de El Padrino era totalmente la que tenían las familias italianas en la época: un patriarca que lo controla todo y alrededor del que gira todo el poder.

El Padrino nos narra la vida de los Corleone, una familia de mafiosos que se dedican a hacer dinero. Los Corleone son el grupo mafioso más poderoso y temido de la ciudad de Nueva York, y sus influencias políticas y legales llegan muy lejos gracias a las autopistas que se han construido a base de billetes. Pueden actuar prácticamente a su antojo dentro de los límites de la moral y el buen gusto, es decir, realizando selectivas inversiones y haciendo ofertas irrechazables en negocios como el juego ilegal, las extorsiones, los asesinatos y demás empleos siempre y cuando estén alejados de las drogas.

Hasta que Mario Puzo escribiese El Padrino la mafia era considerada como una oscura organización de despiadados y descorazonados criminales con el único propósito de hacer el mal allá donde fueren o estuvieren. Pero El Padrino trajo una enorme novedad en cuanto a la manera de ver a las organizaciones mafiosas italoamericanas. Estas son descritas como organizaciones herméticas, con ciertas normas morales y de conducta impresas en todas sus actuaciones, así como unos códigos inamovibles de comportamiento para determinadas situaciones.

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Mario Puzo

Estas son expuestas en el libro por primera vez en los vocablos en italiano que usan los personajes para referirse a ellos, tales como omertá, pezzonovante, consiglieri… Estas palabras estaban fuera del conocimiento de la mayor parte de las personas, a la vez que aportan al lector la sensación de estar inmerso dentro del mundo de los mafiosos. El estilo simple y directo de Puzo, así como el manifiesto escaso uso de palabras algo complicadas o de oraciones de difícil construcción, sumado al uso de estos términos, hacen que la lectura avance a un ritmo altísimo y el lector tenga la permanente sensación de estar inmerso en todo lo que sucede, no como un lector cualquiera, sino como un testigo presencial.

Puzo utilizó los conocimientos que obtuvo en su trabajo como periodista así como sus orígenes italoamericanos y la zona en la que se crió: hells kitchen o “la cocina del infierno”. Este era un barrio marginal de Manhattan que recibía mucha inmigración, en el cual se sitúa el mismo Vito Corleone al llegar a los Estados Unidos. El autor siempre negó tener conexión alguna con las organizaciones mafiosas de la ciudad, pero diversas voces apuntan a que la información tan específica que aporta sobre las organizaciones mafiosas tiene que proceder necesariamente de algún lado. Lo que sí es notorio de la obra es el aura de solemnidad y de respeto, así como las apariencias de nobleza, lealtad y elegancia que se otorgan a los personajes. La mafia deja de verse como esa organización oscura y pasa a ser un grupo de hombres con unas formas y unas costumbres determinadas, además de que se ven en una posición de poder y respeto para con las altas instancias de la sociedad que no parecían haber tenido hasta entonces.

La aparición del El Padrino hizo que cambiase la percepción de las organizaciones mafiosas tanto para la sociedad en general como para ellas mismas. De hecho, esta visión, ha inspirado incluso funerales de capos mafiosos. Su éxito se debe en parte a esa visión romántica que da de la vida de las organizaciones criminales, siendo estas unas vidas de rituales y de gestos a la par que de momentos de extrema violencia. De hecho, a la hora de rodar la famosa película, muchos nombres importantes de la comunidad italoamericana del momento se negaron por la visión que daba el guion de una organización criminal.

En resumen, El Padrino no es recordada por haber hecho un notorio aporte estilístico o formal a la literatura, si no por ser una novela muy bien construida y sencilla de leer que supo conectar con una ingente masa de lectores. La sencillez del desarrollo, la inmersión que sufre el lector en el mundo mafioso y la pequeña crítica que hace el autor del sistema de justicia y de méritos en la sociedad estadounidense hacen que el lector se enganche y quiera seguir leyendo. El Padrino es una novela hecha para leerla con avidez, con una historia atrayente, y desarrollada en una atmósfera que despierta la curiosidad de casi todo el mundo: las organizaciones mafiosas italianas.

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