¡El Papa Francisco canoniza a (San) Isidoro Mancuerna!

1 Corintios 6:19 (Versión capitalista)
La localidad madrileña de Fresno del Torote se ha despertado hoy con un santo homologado desde el Vaticano, el primero de su historia. Tras años de lucha, las reivindicaciones de sus habitantes (siete según el censo de 2018) han dado al fin sus frutos. Y es que el Papa Francisco, en un alarde de valentía, ha elevado a Isidoro Mancuerna a la categoría de santo, autorizando así su culto a todo el catolicismo.

El portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Leuterio Andalquite, ha sido el encargado de transmitir esta buena nueva a feligreses y medios. Según sus propias palabras, “la fervorosa devoción de Isidoro es un ejemplo no solo para los cristianos, si no para todo humanista que se precie”, por lo que considera “más que acertada” la decisión del Papa Francisco. Por su parte, la Conferencia ya ha renombrado en su honor la iglesia de Fresno del Torote, de donde era originario el nuevo santo. Andalquite también ha anunciado que la festividad de San Isidoro se celebrará el 25 de diciembre en todo el territorio nacional, remplazando así a la Navidad, que dejará de ser obligatoria. Isidoro será patrono de feos, cuarentones y malcasadas.

francis
La vida y muerte de Isidoro ofrece multitud de interpretaciones, ya se aborde desde una perspectiva historicista o desde los axiomas de la fe. Los pocos hechos y accidentes de su vida contrastados arqueológicamente se entremezclan con milagros e intervenciones divinas, así como abundan fragmentos que cabe tildar de legendarios. No hay dos hagiógrafos que escriban lo mismo sobre él. Por ello, para redactar su biografía, si bien se ha contrastado la información con otras fuentes, nos hemos guiado principalmente por el libro La devoción de Mancuerna, novela de Sor Paquita Estrada.

Así, se cree que Mancuerna fue abandonado en el río Torote tras que su padre, un albañil anónimo de Alcalá de Henares, obligara a su mujer, llamada Eulalia, a deshacerse del hijo. Esta maldad tenía su razón de ser en que el marido creía no ser el padre de la criatura, pues hacía meses que no compartía lecho con su esposa. Pero Eulallia, no queriendo matar al tercer hijo que había engendrado en ella el vecino, abandonó al bebe en el río. Allí, mientras mecía su cuna las aguas, una banda de delfines le llevó corriente arriba alejándole de todo mal… hasta que una campesina de Fresno del Torote lo encontró encallado en la orilla y le adoptó como hijo propio. El parecido de su nacimiento con el de Moisés hace pensar que la figura de Isidoro puede tener raíces semitas.

A los quince años el joven Isidoro realiza su primer milagro. Con ayuda de sus inseparables mancuernas (cuya presencia puede apreciarse en cualquier imagen del hoy hecho santo), Isidoro se puso absolutamente ciclao´ de la noche a la mañana. En el pueblo esto fue tildado inmediatamente de brujería. Pero, justo cuando la Guardia Civil conducía al recién canonizado al cadalso, un rayo caído del Cielo hizo arder la horca en la que iban a acabar sus días. Esto fue interpretado por el párroco de la localidad, cargo que por aquel entonces recaía sobre Fernando Hirsuto, como una señal divina que, enviada por el Altísimo, exigía su liberación inmediata.

En un acto de locura colectiva, sus vecinos, al creerle un enviado de Dios, le arrancaron los cabellos para conservarlos como reliquias. De ahí que la iconografía represente a Isidoro completamente calvo salvo justo encima de las orejas, pues el recién nombrado santo se protegió con sus brazos dicha parte del cuero cabelludo. Para expresar su repudia para con esta muestra de superstición, Isidoro abandonó su hogar y partió a recorrer el mundo acompañado, como no podía ser de otras forma, de sus mancuernas.

Todo indica a que Isidoro, quien fue escuchando canciones motivantes todo el camino, llegó hasta la cuenca del Indo. Desde allí volvió a Fresno del Torote empalmando Talgos, si bien otros hagiógrafos sostienen que fue volando en Ave. Sea como sea, en su honor se levantaron santuarios-gimnasios en Damasco, Bagdad y Nueva Delphi. Siguiendo al mitógrafo Roberto el Grave, cabe resaltar que su viaje hasta la India bien podría ser una adicción de los hagiógrafos extraída de la “biografía” Dionisio; o, incluso, una divinización de Alejandro Magno.

Sea como sea, apenas había entrado en España cuando Isidoro realizó el que sería uno de sus milagros más importantes. Al llegar al pequeño pueblo catalán de Terrades,el hoy santificado Isidoro vio allí a dos tenderos discutiendo enardecidamente. Uno de ellos llevaba una pulsera con la bandera de España, mientras que el otro portaba múltiplesesteladas, gritando cada uno en el idioma de su preferencia. Cuenta la leyenda que Isidoro, henchido de una fuerza sobrenatural, les arrancó del suelo sin esfuerzo alguno. Sirviéndose de ellos como si fueran pesas, teniendo a cada uno en un brazo, hizo veinte repeticiones recitando el Cara al Padre Nuestro Segador, letanía que inventó allí mismo.

Cuando recuperaron la verticalidad, los dos tenderos, además de estar más fuertes, habían dejado atrás su conflicto verbal, fundiéndose en un abrazo amoroso que a punto estuvo degenerar en una orgía pueblerina. Desde entonces, todos los vecinos de la localidad se comunican por emojis. Este acontecimiento es celebrado en Terrades el 1 de octubre. La festividad, que está empezando a extenderse por toda Cataluña, consiste en una competición de Cross Fit llevada a cabo por vírgenes, tras lo cual la vencedora inmola una cabra como símbolo de algo, según dicen. Otros hagiógrafos sostienen que es una avutarda lo que se sacrifica.

En tierras aragonesas Isidoro realizó múltiples milagros, entre los cuales destaca el que realizó en una capea en un pueblo cuyo nombre hoy se ha perdido, así como el que llevó a cabo en la Catedral de Zaragoza. En el primer caso, Isidoro, al ver que los vecinos del pueblo inidentificado no tenían para comer más que una dieta equilibrada basada en creencias del paganismo mediterráneo, instauró entre ellos un régimen de arroz y pollo. Dichos alimentos llovían del Cielo cada vez que el nuevo santo ejercitaba sus tríceps.

Por otra parte, en Zaragoza Isidoro asombró a sus gentes haciendo aparecer una séptima barrita energética en un paquete de la marca Día en el que solo venían seis. También se dice que en la Catedral de dicha ciudad el recientemente elevado a santo ocultó un bote de batido de proteínas cuyo contenido nunca podrá ser consumido del todo. Sin embargo, dicho bote nunca ha sido encontrado. Se cree que Podemos podría estar detrás de su robo.

Estando ya Isidoro en su pueblo natal, el Diablo, poseyendo el alma de una gentil ama de casa, le engañó para que dejara sus mancuernas y fuera a refrescarse en la fuente sin engorros. El ya santo, sin desconfiar de la anciana, posó a sus dos inseparables pesas en el suelo y fue a beber. Fue entonces cuando un pequeño grupo de encapuchados le inmovilizaron con una soga de cáñamo a la que previamente habían imbuido poder astral. Como Isidoro no tenía sus mancuernas (sede de su poder) con él, no fue capaz de repelerles. Esto recordará a todos aquellos con formación cristiana la historia de Sansón y su pelo.

En la mazmorra sus captores se revelaron como obesitas, es decir, como seguidores de San Gonzo (al cual la Iglesia Católica no reconoce). Tras golpearle, exigieron a Isidoro que repudiara de Dios y de las mancuernas besando una imagen del demonio Belial. Como Isidoro se negó a renunciar a sus creencias, fue pinchado con bolis Bic hasta la muerte. Esto sucedió el 25 de diciembre de 2002, e Isidoro contaba a la sazón con treinta y pico años. Las autoridades locales y Aznar se lavaron las manos, algo que la Conferencia Episcopal ha lamentado en múltiples ocasiones. Nadie fue juzgado por ello, si bien a día de hoy los obesitas son perseguidos internacionalmente.

Han tenido que pasar, pues, más de quince años para que Isidoro sea finalmente un santo mártir de la Iglesia Católica. Por suerte, el Papa Francisco ha posibilitado que ya podamos hablar de San Isidoro Mancuerna sin miedo a ser tildados de herejes. Es de esperar, por último, que este reconocimiento agrade y mucho, además de a todos los asiduos a templos-gimnasios, a los siete habitantes de Fresno del Torote. Al fin al cabo, la iglesia de esta ilustre localidad está en ruinas y, para un pequeño pueblo como este, habemus sancti significa, en latín, pasta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s