Sobre escribir borracho

Adrián Fauro || @Adrianfauro

SOBRE-ESCRIBIR-BORRACHO1 (1)

“Yo me’ bebío’ en mi casa cinco botellas de White Label”
Pistoleros del Eclipse

Escribir borracho es como enviar un WhatsApp a tu ex novia volviendo de fiesta: al día siguiente duele más ese acto de debilidad que te hunde en lo más bajo de la cadena alimenticia del amor, que la resaca. Siempre es mejor pasar por todos los Papizza de Gran Vía y fundirte el dinero que no tienes. Es como ir a la cocina en mitad de la noche: no encuentras la luz, tienes miedo a darte en el meñique con los muebles y vas con las manos por delante con la esperanza de llegar vivo a tu destino. Escribir borracho es ir a la cocina en mitad de la noche mientras envías un Whatsapp a tu ex novia.

El mito de que un buen escritor debe ser antisocial, alcohólico y mujeriego es rancio. Es romántico, puede llegar a generar interés o, incluso, puede ser “verdad” en ciertos casos. Pero es rancio. Hasta Goku se caía de la Nube Kinton, bajad de la vuestra. Bukowski era un borracho, pero no precisamente por ello era buen escritor. Ni Hemingway, Poe, Baudelaire, Fitzgerald , Dostoievski y compañía. El propio Bukowski en Mujeres, escribe en contra del alcohol una frase que ahora se ha reconfigurado hasta llevarlo a algo lúdico-festivo. Solo falta una taza de Mr.Wonderful con ella.

“El problema de la bebida es que si te pasa algo malo bebes para olvidar. Si te pasa algo bueno bebes para celebrar. Y si no sucede nada bebes para provocar que suceda”

Se han amputado las siete primeras palabras de esta frase para hacernos creer que no era consciente de lo dañino de su hábito. Es como querer ser Krusty el Payaso.

Lo mismo dice Baudelaire en El spleen de París sobre esa práctica que es casi deporte y religión en muchas ocasiones a lo largo de la historia de la Literatura.

“Hay que estar siempre borracho. Todo consiste en eso: es la única cuestión. Para no sentir la carga horrible del Tiempo, que os rompe los hombros y os inclina hacia el suelo, tenéis que embriagaros sin tregua. Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, de lo que queráis. Pero embriagaos”

Porque eran buenos escritores a pesar de su alcoholismo, no por él. Sarnachos.

Se pasa por alto que Raymond Carver, Juan Rulfo o Stephen King dejaron el alcohol. Porque eran -es- buenos escritores, pero no por la bebida, sino a pesar de ella. No necesitaban -necesitan- beber para escribir, la necesitaban para vivir. Estaban -están- enfermos. Eran -son- una masa de carne pudriéndose unos vasos de whisky más rápido que el resto de seres humanos.

Balzac bebía café, Henry Miller era bebedor social y su adicción era enamorarse -cosa que también mata-, James Joyce se volvía loco oliendo flatulencias. Prefiero alcohol a los pedos, pero de ahí al alcoholismo hay un trecho. Esto se ve en Factotum, una película de Bent Hamer en la que Henry Chinaski (Matt Dillon), se dedica a escribir y enviar relatos a revistas esperando su momento de gloria. Cuando se le presenta la oportunidad ni se entera de ello, el alcohol le ha llevado a abandonar su vida y la carta se pierda en la nada. O en Shameless, serie en la que Frank (William H. Macy) y Lip (Jeremy Allen White), padre e hijo Gallagher, malgastan su talento por culpa de la bebida. Porque no saben ser genios y alcohólicos a la vez. Que es lo habitual. No todos podemos ser Hank Moody.

Todos hemos leído y visto Historias del Kronen o Leaving Las Vegas pero nadie quiere ser Carlos ni Ben Sanderson. La figura del escritor propenso a mover la muñeca como algo positivo es una construcción social más. Creer que buscar esa enfermedad te hace ser interesante y necesitas ser un muerto en vida para ser alguien es triste, lo siento. Lo mismo sucede con futbolistas, actores o escritores. Está bien que admires a tu padre, pero quizá no tienes que parecerte a él. Mata al padre pequeño Freud. Está bien que te guste Hideaki, pero no hace falta que busques la depresión para parecerte a él. Shinji solo hay uno. Tampoco tienes que tener la personalidad de Ronaldo, de Charlie Sheen o de Godard. Sé un poco tú. Honra a tus padres.

Yo bebo, claro que bebo a veces, pero no por el afán de convertirme en algo que no soy. Yo quiero escribir sobre mí y siendo otro eso es impracticable. El estadio del CSKA en Enero. A veces salgo un rato con amigos y vuelvo a casa con alguna copa encima pensando en una idea que tengo desde antes de salir de casa. Pienso en escribirla en cuanto llegue, me siento en ordenador, escribo y mañana será otro día.

Cuando lo releo tengo la sensación de estar delante de algo que ha escrito otra persona y no precisamente alguien con talento. Aunque no lo haya escrito en un estado de embriaguez vergonzoso, con que mi cuerpo se vea alterado basta. A lo mejor es que no tengo talento y mi forma de embriaguez es no beber para escribir. Mi estado de normalidad es el alterado, y ebrio soy algo más cercano a lo que está en mi naturaleza: básico y con un mínimo de inteligencia, pero sin talento. Ya no hay vuelta atrás.

No quiero ser Camus, ni T. S. Eliot, ni Thomas Man, ni García Márquez. Quiero escribir, pero sin ser ellos. Quiero tomarme una copa -o las que me apetezca-, pero sin ser ellos. E aquí la eterna lucha entre personaje y persona. Tomad y comed -y bebed- todos de la obra, pero no os acerquéis al autor. Comeos la pizza, pero dejad los bordes; untad la mantequilla, pero no chupéis el cuchillo; calentad el aceite pero cuidado que quema.

No eres Bukowski. Asúmelo. Te lo dice un casi. Un Bartleby de 24 años que no ha publicado un libro en su vida. Que lee el “el trabajo es la maldición de las clases bebedoras” y sonríe. Que si sale a tomar una cerveza nunca es una, ni dos. Pero que si se sienta a escribir no come, ni bebe, ni habla. Aunque lo que escribe tenga la misma repercusión que gritarle a la nada. Me voy a tomarme una cerveza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s