Ser “artista” en España

Ser artista en España es una auténtica mierda y esto se debe a dos grandes factores: tenemos un nivel cultural muy deficiente, y hemos mercantilizado la cultura como si de un producto al uso se tratase.

Que nuestro nivel cultural es lamentable es algo que creo que no hace falta justificar demasiado, no es que el español medio sea lo que se representa en los vídeos del archiconocido Youtuber Fortfast, pero aun así nos queda mucho para estar a la altura de algunos de nuestros vecinos europeos.

No es una cuestión de conocimientos técnicos o de sensibilidad artística a la hora de apreciar una obra, es algo mucho más profundo y enraizado en nuestra cultura. A lo que me refiero con ese algo de nuestra cultura es indudablemente al cliché del artista, que necesariamente va unido a cualquier creador de cultura, que es lo que hace – o debería hacer- cualquier artista.

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Jean-Michel Basquiat, Fallen Angel

En nuestro país la palabra artista tiene muchos más significados que los que le otorga la RAE: Alguien a quien le gusta la vida disipada es artista; alguien que hace algo que podría hacer mi sobrino de 5 años es artista; alguien que es rarito es artista; alguien que no quiere trabajar y es un vago…¡vaya si es artista!

Esa mentalidad de abusón de patio de colegio acomplejado que se mete con todo el que se sale de la norma es la que nos hace ser pésimos consumidores de cultura, y a la vez, unos frustradores de artistas profesionales. Hemos despojado la figura del artista de cualquier valor y la hemos condenado a ser una simple caricatura basada en la pedantería y en la superioridad moral. Hoy en día decir que haces arte resulta bastante atrevido ya que nuestra ignorancia generará unas expectativas que no son reales, ya que nuestra concepción del arte es totalmente errónea.

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Andreas Gursky, 99 Cent II Diptychon

Pensamos que el arte tiene que ser algo que esté totalmente alejado del ciudadano estándar, que tiene que ser algo rebuscado que la gente no entienda o que tiene que ser algo que se encuentre en los cánones de lo que comúnmente se conoce como arte (algo de una dificultad técnica y una belleza insuperables), y eso es una gilipollez tan grande como decir “el fútbol es así” o “ni machismo ni feminismo, igualdad”.

El arte no tiene que ser la adoración de la técnica, ni tiene que estar encasillado dentro de un género, el arte tiene que generar nuevas realidades que posteriormente se destruyan para crear otras más novedosas y transgresoras. El arte tiene que provocar sentimientos y emociones, aunque sean negativas o desagradables. El arte no tiene por qué tener un mensaje intrínseco de una profundidad nunca vista, simplemente tiene que contar algo, sea lo que sea.

Vamos a dejar de poner límites a la creación artística y de juzgarlo con prejuicios anquilosados, ya está bien de ridiculizar el arte contemporáneo y de hacer el imbécil riéndonos de lo que no entendemos. Cada vez que oigo al genio de turno decir que en una de las Ediciones de ARCO confundieron un montón de basura con una obra de arte una parte de mí muere lentamente.

'Bismarck', instalación del artista alemán Manfred Pernice.

Manfred Pernice, Bismarck

Todo esto nos lleva a que muchos artistas no se consideren como tal y en consecuencia no tomen la creación de contenido como algo prioritario. No creo que nadie hoy se presente como artista, de hecho, haciendo un ejercicio de imaginación hasta a mí me resultaría algo pedante que alguien se presente como artista. Y eso no es más que otra prueba de lo interiorizados que tenemos ese tipo de pensamientos descalificativos para con el arte y los artistas. Y es que esa es la cruda realidad del mundo del arte, hay una cantidad ingente de personas que no se están dedicando a la creación de cultura por no tener los contactos o el dinero necesario. Gente que pese a tener “talento” no tiene las oportunidades que merece por que no vivimos en una sociedad que promueva o apoye la creación artística, y no me refiero exclusivamente a lo que pueda hacer el Estado mediante ayudas o subvenciones, se trata de la conciencia social que hay en lo referente al arte.

Haciendo una búsqueda rápida en Google de la frase “Ser artista en España” nos encontramos con unos cuantos artículos sobre la precariedad laboral de los artistas en nuestro país. Esto nos da una muestra de lo horrible que es nuestro mercado artístico, muy poca gente consume arte y la poca que lo consume en muchos casos no tiene recursos para hacerlo como querría. Y esto nos lleva al segundo punto que mencionaba en la introducción.

Hemos mercantilizado el arte como un producto de lujo al que muy poca gente tiene acceso y que solo es accesible para las élites. Hemos dejado que nos arrebaten algo que es nuestro, algo que es de todos, porque la cultura no debe tener dueño. Las colecciones privadas no deberían existir ya que son un sinsentido en la filosofía del arte. Cuando un artista genera una obra está comunicando un mensaje al mundo, esto en gran parte de las ocasiones nace de la necesidad humana de comunicarse con el resto de personas, si esa obra la adquiere un coleccionista privado que la va a disfrutar en solitario para mí ha perdido todo el sentido. Esa obra se convierte en un producto más, en un fetiche casi sexual que alguien guarda celosamente y que no comparte con nadie más.

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Jackson Pollock, Convergence

Ya sé que la realidad es algo totalmente diferente y que un artista puede hacer con su obra lo que quiera y sacar el rendimiento económico que crea conveniente, es lógica pura. Pero creo que también existe una responsabilidad como creador de cultura que debe hacer que las obras sean accesibles a cualquier tipo de público sin importar su condición socioeconómica. Cabe desatacar que esto solo sucederá si tienes el beneplácito de la gente que dice qué es lo que se debe consumir y qué es lo que no, que curiosamente suele relacionarse con los artistas de mayor éxito. ¿Casualidad? Pero ese es otro asunto en el que prefiero no entrar.

Por tanto, se debería intentar fomentar y regular el arte por parte del Estado para que así los artistas tengan un mercado justo y digno en el que poder desarrollar su actividad sin morir en de inanición en el intento.

En resumen, si quieres ser artista en España prepárate para que se mofen de ti, pasar algo de hambre, ser la vergüenza de tu familia y que la gente te diga constantemente que te busques un trabajo de verdad. Porque por mucho que desees un loft de techos altos y paredes blancas en Malasaña y relacionarte con la gente “guay” de Madrid, lo que muy probablemente te depare el futuro con suerte es un piso de 50 metros en el Barrio del Pilar y un curro de mierda que financie tus proyectos.

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