Las 10 posibilidades que maneja el PSOE para enterrar de nuevo a Franco.

Francisco Franco Bahamonde (1892-1975), aka Francisquito Kit Kat, fue un dictador poco conocido en suelo español, pero que llevó a cabo una labor encomiable en lo que a supresión de libertades y aglutinamiento de poder se refiere. Militar en sus orígenes, Franco se puso al servicio de la República en la llamada Guerra Civil Española, en la que luchó con ahinco para expulsar del país a los invasores judeo-masones, tal y como aparece magistralmente reflejado en la película Raza. Gracias a sus esfuerzos y a los de su Primo, el ciudadano ejemplar apellidado Rivera, los mucho españoles lograron alzarse con la victoria en el conflicto, en el que contaron también con el apoyo de los socialdemócratas de Hitler y las bandas moteras de Mussolini. 

Tras ser nombrado Sumo Caudillo en las elecciones de 1939, en las que logró el único escaño disponible, Franco estuvo casi 40 años al frente de la selección española, a la que entrenó con un fervor casi religioso. Esta fue una época dorada para el combinado nacional, ya que el juego de la Roja alcanzó entonces unos niveles de autarquía y despotismo nunca vistos hasta la fecha, llegando a estar en el puesto nº 3 del ranking elaborado por la FIFA tan solo por detrás de potencias como Birmania y Laos.

Tras que Franco llevara a cabo, sobre la década de los 50, el llamado Plan Marshall (al que muchos comparan hoy con el fenómeno del Black Friday), la nación empezó a entrar en la vorágine de una decadencia política, cultural y social que llegaría a su paroxismo en 1975 con la muerte del caudillo. Y es que el 20 de noviembre de dicho año fallecía Franco en su mansión de París, aquejado del llamado síndrome Spheniscidae. Su muerte dejó un vacío emocional en la sociedad española que ni siquiera la Constitución ni el Pacto de Toledo han conseguido llenar.

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Y ahora, en pleno siglo 2018, la sombra de Franco sigue siendo tan grande que continúa copando las primeras planas de la práctica totalidad de medios de comunicación de tirada nacional e, incluso, internacional. El motivo, como es por todos consabido, que en los últimos meses el gobierno de Pedro Sánchez haya declarado en firme su propósito de exhumar los restos del fundador del franquismo de su tumba en el Valle de los Caídos. Según fuentes cercanas a la Moncloa, esto se quiere llevar a cabo de cara a evitar que los hinchas del dictador colapsen la A-6 todos los domingos. El problema es que Estado, Iglesia, familiares y el resto de partidos políticos no consiguen llegar a acuerdo alguno sobre dónde depositar los restos del caudillo para su descanso eterno.

Con la idea de acabar con estas discrepancias y encontrar una opción que guste a todos por igual, desde las filas del PSOE se ha elaborado un documento en el que aparecen 10 nuevas posibles localizaciones para re-enterrar a Franco. El Cenicero de Ideas, que ha tenido acceso a dicha lista, tiene el enorme placer de compartir con nuestros lectores las principales características de la misma. Sin más dilación, esperamos que la disfruten y se ofendan lo máximo posible:

1) Depositar sus restos en el Peñón de Gibraltar.

Franco siempre consideró Gibraltar como una parte más de sus legítimos dominios, es más, el dictador se dejó ver en más de una ocasión tomando el Sol en biquini en sus playas. Incluso se conserva un pequeño fragmento de película en el que se puede observar al caudillo chapurreando inglés con un par de lugareños mientras degustan juntos de un fish and chips en uno de los chiringuitos de la localidad. Este iniciativa, que también cuenta con el apoyo de VOX y del Batallón Vasco Español, tendrá que ser negociada por Josep Borrell con Theresa May para su adopción. Por su pare, la líder británica ya ha anunciado que pedirá a cambio cuanto menos un par de friegaplatos españoles para dar su consentimiento.

2) Incinerar lo que quede de él.

Ante la dificultad de encontrar un sitio idóneo para depositar los restos del dictador, desde el PSOE se defiende la posibilidad de incinerar los mismos para evitar conflictos. Desgraciadamente, esta iniciativa cuenta entre sus principales defectos el no solucionar realmente nada, ya que subsistiría el problema de dónde depositar la urna con sus cenizas. En relación a esto, ha sido descartado por el PSOE el tirar sus cenizas al mar por el riesgo existente de que la flora y fauna oceánica se vuelvan franquistas.

3) Depositar sus restos en la gerundense Plaza 1 de Octubre.

El 21 de abril de 2018 la alcaldesa de Girona, Marta Madrenas, presidió el acto por el cual se bautizó a la plaza principal de la ciudadanteriormente llamada Plaza de la Constitución, con el nombre de Plaza 1 de Octubre. Si bien muchos pensaron que la elección de esta fecha se debía al afán independentista de conmemorar la realización del famoso referéndum ilegal, nada más lejos de la realidad. Y es que esta plaza debe su nuevo nombre a aquel día homónimo de 1936 en el que Franco fue investido como jefe del Estado español, de ahí que el 1 de octubre fuera el “Día del Caudillo” hasta que la democracia acabó con dicha festividad. Por todo ello, desde el PSOE se cree que esta iniciativa tendría el efecto positivo tanto de resucitar dicha tradición española como de ayudar a reducir la tensión existente entre Cataluña y el resto de España. Sin embargo, la líder de Ciudadanos en el Parlament, Inés Arrimadas, ya ha anunciado que se opondrá a dicho traslado porque “preferimos que siga siendo un bastión del independentismo para poder seguir quejándonos”.

4) Enterrar a Franco en un punto aleatorio de la geografía mundial.

Esta iniciativa es la que aparece más desarrollada en el documento publicado por el PSOE, en el cual se detalla exhaustivamente cómo se llevaría a cabo dicho traslado. Así, en un acto público que deberá ser televisado para que pueda verlo quien esté interesado y que será presidido por el propio Felipe VI, el rey de España deberá meterse en internet de cara a echar una partida al GeoGuessr. Para quien no conozca esta página, dicho juego consiste en que, a través de la información de la que dispone Google Maps, se genera aleatoriamente una imagen de la geografía mundial, debiendo el jugador descubrir su localización a través de lo que se ve en la imagen. En este caso, Felipe VI tan sólo tendría que pulsar el botón que inicia el juego. Tras ello, Franco sería enterrado sin dilación en el punto geográfico que aparezca en pantalla… siempre y cuando no de la casualidad de que este sea la Almudena o el propio Valle de los Caídos.

5) Clonar los restos del dictador.

Desde Ferraz se estima que con tan solo destinar a este proyecto el 0,1% de los Presupuestos Generales del Estado, toda persona que así lo quiera podrá tener uno o varios huesos de Franco en su propia casa. Así, colateralmente, se acabaría con el problema que supone que solo exista un cadáver, pues ya no habría lugar de peregrinación alguno para sus seguidores incondicionales. Por si fuera poco, una vez abastecida toda la demanda nacional, se podría pensar en exportar los huesos sobrantes al extranjero de cara a reducir el déficit de la balanza de pagos. En contra de esta iniciativa está el que PP y Ciudadanos no estén dispuestos apoyar las cuentas del ejecutivo de Sánchez, sean cuales sean estas.

6) Enterrarle en el Pazo de Meirás.

Hecho edificar por la ilustre escritora Emilia Pardo Bazán allá por el s. XVIII, el Pazo de Meirás pasó a la propiedad de los Franco en la dictadura. Puesto a la venta por sus herederos a principios de 2018, esta iniciativa sería una forma de solventar o al menos reducir las reticencias de la familia Franco en lo que a la exhumación de los restos de su antepasado se refiere. Y es que si el Pazo, valorado en varios millones de euros, contase además con la tumba del dictador entre sus bienes inmuebles, su valor en el mercado inmobiliario se duplicaría o triplicaría fácilmente, por lo que todos saldrían ganando, incluido el Estado vía impuestos. Sin embargo, la extrema-izquierda y la extrema-derecha ya han mostrado su rechazo a esta posibilidad: los primeros por considerarla demasiado capitalista y los segundos por juzgarla ni más ni menos que una desamortización a lo Mendizábal en toda regla.

7) Enviar sus huesos al espacio.

Esta iniciativa, según ha trascendido, estaría respaldada ni más ni menos que por Pedro Duque, quien se ha presentado voluntario para encabezar la expedición. La idea es que los restos del dictador se envíen al espacio y, una vez en el mismo, sean puestos a orbitar alrededor de la Tierra para que todo aquel que quiera verlos pueda hacerlo con un telescopio. Se ha descartado enviar los restos a un agujero negro por el inconmensurable tiempo y dinero que supondría esto para las arcas públicas españolas. Sea como sea, el problema que tiene ante sí esta iniciativa para su adopción es que es harto probable que Europa no apruebe que España aumente su techo de gasto por esta cuestión.

8) Subastar sus restos uno a uno.

Según las estimaciones que aparecen en el documento elaborado por el PSOE, en la tumba de Franco descansan en perfecto estado cerca de 45 huesos. Si cada uno de los mismos fuese puesto a subasta, el Estado español conseguiría cerca de 5.750 millones de euros por esta vía. De esta cantidad se daría un 25% a los familiares del dictador, así como el diezmo a la Iglesia. Si bien esta opción es una de las más probables, todavía falta por perfilar muchos de sus detalles. Preocupa, entre otras cuestiones, los exorbitantes precios que podrían alcanzar dichos huesos en el mercado negro, lo cual podría llegar incluso a desestabilizar la economía española.

9) Dar sus huesos a perros que hayan sido víctima del franquismo.

Tal y como aparece en la Ley de Memoria Histórica (art. 3.14157), “los perros que hayan sufrido malos tratos o abandono por parte de la dictadura franquista tendrán derecho a ser indemnizados por su sufrimiento”. Para cumplir plenamente este artículo, los sectores más radicales del PSOE (es decir, los partidarios de Susana Díaz) han pensado en darle a todos los canes que así lo ladren en 30 días hábiles un hueso del dictador como compensación a los daños causados por este a los mismos. Rayo “Guau” Martínez, líder del sindicato Unión Perruna, ha tildado esta medida de “oportuna, pese a que los huesos ya estarán correosos”. Así como no ha gustado a los familiares del dictador, esta opción tampoco ha recabado apoyos en las filas de Unidos Podemos al considerarla insuficiente, ya que “obvia a los gatos, periquitos y resto de animales que también fueron víctimas del franquismo”.

10) Encarcelar sus huesos junto a Junqueras y compañía.

Esta iniciativa, que ha sido puesta por el PSOE más por llegar al decálogo de opciones que por apoyar la misma, consistiría en exhumar los huesos del dictador para trasladarlos posteriormente a la cárcel acusados de rebelión. Así, los huesos pasarían a ser compañeros de celda de Junqueras y el resto de presos del procés. Mientras que desde ERC se ha tildado esta medida de “aberrante, necrófila casi”, PP y Ciudadanos han emitido sendos comunicados en los que instan al PSOE a aplicar el 155 en el Valle de los Caídos de cara a poder llevar a cabo esta iniciativa lo más prontamente posible.

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