Las siete (+1) palabras que admitirá la RAE en diciembre.

Estimada RAE:

¿Qué tal va usted de sus achaques? Espero que tenga usted mejor salud que la última vez que la vi, cuando usted apenas podía mantenerse en línea. Le escribo esta misiva lamentando no poder darle las nuevas buenas sentado junto a usted en uno de sus sillones, pero últimamente me hallo bastante indispuesto: barriga y pereza confabulan contra mí para impedirme salir de casa. Sea como sea, espero poder hacerlo en un futuro próximo.

Le escribo altruistamente nada más que para que tenga usted conocimiento, si todavía no lo tiene, de media docena (+2) de palabras que han llegado recientemente a mis oídos, y que juzgo lo suficientemente extendidas entre nuestros jóvenes como para que merezcan formar parte de su diccionario. Dichos vocablos, de desconocido cuño en su mayoría, son levo, jalufa, tunch, esfarretcat, weilonismo, facóquero, jalapuercos y esmaifer. Espero, perdóneme usted la confianza, que su vena retrógrada no le impida aceptarlas como a una más de sus hijas. Sin más, le desgrano sus más principales usos y particularidades:

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Levo/a: adj. 1) Dícese de la persona que hace el ridículo. Querías caer bien a Wismichu y, por no ser tú mismo, al final hiciste el levo en su presencia. 2) Dícese de la persona que dice algo muy de pringao. El levo de mi primo dice que sigue escuchando a Nach. 3) Dícese de la persona que la lía o patanea. Como un autentico levo, el defensa se marcó en propia puerta. En sus tres principales connotaciones, levo se puede referir tanto a un acto concreto como, de forma más genérica, a la propia existencia o naturaleza de un sujeto. La expresión, para enfatizar su componente despreciativa, suele ir acompañada de un movimiento negativo de cabeza. Suele decírsele también “menudo levo” al que lo es mucho o de forma continuada. Se cree que su primera aparición podría datar de 2001, teniendo su origen en un forocochero llamado ElLevox_67, considerado por muchos el mejor de todos los tiempos en lo que a paridas sin gracia se refiere. En su forma verbal (levear) se conjuga como saltar o andar.

Jalufa: sust. vulg. 1) Hambre. Tengo una jalufa de infarto 2) Comida. No sé si tendré jalufa hecha en casa. Las dos posibles acepciones de la palabra, no poco contradictorias entre sí, solo pueden distinguirse atendiendo al contexto y al lenguaje corporal del sujeto. Por ejemplo, si el emisor se toca la barriga o parece desesperado, suele ser sinónimo de hambre, mientras que si el mismo no tiene dinero o parece receloso de compartir su secreto con terceros suele ser sinónimo de comida. Teniendo en cuenta la naturaleza egoísta del ser humano, en la mayoría de los casos la pregunta ¿Tienes jalufa? suele emanar motivada por el hambre, por lo que jalufa significa en este caso comida. Así, lo que suele esperarse del receptor no es una respuesta sobre el estado de plenitud de su estómago, sino de su capacidad de facilitar al emisor los medios, económicos o materiales, con la que paliar la suya. Se cree que esta palabra comenzó en el Bierzo, habiéndose derivado de jabuba, palabra a su vez sinónimo de cocaína.

Tunch: sust. 1) La más obvia o grande de las cosas circundantes. Pásame el tunch y cállate. 2) Onomatopeya de golpe o rebote Menudo tunch se acaba de pegar ese levo. 3) Mal o jopo. Bebió tanto que le dio el tunch. 4) vulg. Posaderas admirables. Menudo tunch acabo de ver cruzar la esquina. 5) Ir de tunch en tunch. Dícese de la persona que va de mal en peor o que bebe mucho. Pobre Paco, va de tunch en tunch por la vida. 6) Expresión usada al intentar comunicar algo inenarrable o que no se consigue decir. Con mi próxima película quiero mostrar… el tunch del ser humano. Se desconoce todo acerca de los orígenes de esta palabra.

Espércat: sust. 1) Dícese del gato que tiene comportamiento de perro. El gato de mi amiga Leoponcia es un espércat: nada más verme, se sube encima mía para lamerme. Se cree que esta palabra tiene su origen en un gato llamado así, cuya existencia se cree que habría trascurrido a finales del siglo X en el sur de Francia. Cuenta dicha leyenda que el Espércat original siguió a tres campesinos que volvían de rave durante 10 kilómetros. Antes de desaparecer, supuestamente Espércat llegó a ladrar. No debe confundirse con el héroe griego Sálchicat.

Weilonismo o weilon: sust. 1) Dícese de la doctrina filosófica, relacionado con el orfismo, que preconiza perder el móvil o la cartera en sitios públicos. A Terelu no le prestes mi libro: todo el mundo sabe lo que le gusta el weilonismo 2) Referido a una persona (weilon), dícese del partidario de beber en bares antes que en parques o, de forma más general, aquel que no gusta de los planes jinchos. Por culpa del weilon de José ayer la cuenta ascendió a los 50 euros. Al emplearse el vocablo “smithers” como sinónimo de “weilon”, parece claro que el origen de esta palabra provenga de la aclamada serie Los Simpsons, habiendo sido después castellanizada. Sin embargo, el porqué de dicha referencia sigue siendo un misterio sin resolver.

Facóquero. adj. y sust. 1) (WIKIPEDIA) Género de mamíferos artiodáctilos de la familia Suidae propio de África, cuyas especies se caracterizan por tener cabeza grande, cuerpo en forma de barril y la presencia de verrugas en la cara, lo que les vale su nombre en inglés, warthog (jabalí verrugoso). Ayer fui al zoo exclusivamente para ver a los facóqueros aparearse. 2) Eufemismo empleado como sinónimo de “bien jodido” o “hecho mierda”. Ayer tuve un día facóquero, y hoy me he levantado aún peor. Se cree que en su forma eufemística proviene de una deformación del lenguaje, empeado por traperos, con la que se pretende satirizar sobre las malas condiciones vitales en las que subsiste, a duras penas, el facóquero en África.

Jalapuerco: sust. 1) Comida de alta calidad o consistencia. La lasaña que hace mi tía Pili es puro jalapuerco. Según Lázaro Carreter Jr., jalapuerco es una deformación de jalapeños, vocablo que a finales del siglo pasado pasó de designar exclusivamente al típico chile a englobar al conjunto de comestibles.

Esmaifear: verb. 1) Fumar tabaco. Tengo mono: ¿Salimos a esmaifear? 2) Fumar hachís. Si quieres esmaifear, deberás conseguirme un piti. Para diferenciar a que se refiere el emisor, suele ser útil mirarle las manos, conocer su opinión sobre las drogas o su nivel socioeconómico. Si, aún así, se continua dudando, se debe preguntar si se está hablando de “un auténtico esmaifer” (pues puede ser también sustantivado), a lo cual el receptor, si conoce la jerga, responderá afirmativamente en caso de porro y negativamente si sólo se refiere a tabaco. Esmaifear proviene del vocablo rasta “mai”, el cual convirtió incidentalmente en verbo un tío muy fumado. De maifear, con el paso de los años, se pasó a esmaifear únicamente por letrismo.

PD: No incorporo a esta heptágono de palabras el vocablo “ichausen”, de orígenes indogermánicos, por carecer de datos fiables sobre su significado.

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