Westworld T2

Hace algo más de un año publicamos la crítica de la primera temporada de Westworld. Dijimos que costó una morterada de dinero invertido en diez episodios y en un elenco de nombres envidiable por casi cualquier productora cinematográfica y no digamos ya del mundo de la televisión. También acusamos a la serie de introducir cuestiones que se podrían considerar filosóficas que finalmente quedaban en nada, dado que los personajes que inducían a esas ideas eran planos a causa de su naturaleza. Y es que estos son robots creados por el hombre que podían aparecer y desaparecer de la trama al antojo de los guionistas, lo que quitaba emoción a la trama.

Pues bien, en esta segunda temporada hay cosas que se mantienen, tales como la ingente inversión o la colección de cromos del mundo del cine y la televisión. Sin embargo, aspectos como las preguntas trascendentales mal planteadas o la falta de emoción que suscitaban durante algunos capítulos la naturaleza inherente de algunos personajes desaparecen en parte.

we

En esta segunda entrega, Westworld se desarrolla como si estuviéramos dentro de un producto de dos creadores de universos completamente diferentes. Por un lado, en ocasiones nos parece estar en una de las escenas violentas de Quentin Tarantino, si bien es cierto que con menos amputaciones involuntarias que inducen a borbotonear a sus personajes; y por el otro, nos vemos inmiscuidos en una obra de David Lynch, pues tras la conclusión de muchos capítulos nos hemos visto huérfanos de explicaciones como sucede a gran parte de los mortales al acabar de ver Mulholland Drive o Twin Peaks. Esto último es más atribuible a la mano de los hermanos Nolan, dados a intentar confundir a los espectadores en obras como Memento o Interstellar, aunque hay que decir que en esta ocasión han ido más lejos de lo que nos tienen acostumbrados.

Como ya sabrán los más avezados lectores/seriéfilos, Westworld es un parque de atracciones en el que hay unos anfitriones con aspecto humano programados para tener unas pautas de comportamiento que hagan que los visitantes tengan una experiencia plena en lo que se refiere a hacer lo que les venga en gana. Sobre todo si esto es moralmente reprochable, ya podría darle a alguno por organizar una tertulia sobre la obra de Dámaso Alonso o por cuidar a cachorritos enfermos. Pues bien, en la primera temporada ya empezamos a ver que los anfitriones comenzaron a tener conciencia de sí mismos y de las perrerías que habían sufrido por parte de los humanos en sus anteriores vidas, y en la segunda temporada vemos como se consideran unos a otros (humanos y anfitriones) como dos especies distintas de seres vivos que han de acostumbrarse a su existencia en común. O a eliminarse.

descarga
es.digitaltrends.com

Intentaré espoilear lo menos posible. La segunda temporada se basa en explicar su primer capítulo, si bien es cierto que el décimo y último capítulo merece una atención especial como diremos más adelante. En el comienzo de la temporada vemos como Westworld está rodeado de lo que parece ser un océano, y tardamos toda la temporada en ver qué significa esta inesperada acumulación de agua. En lo que se nos explica esto, vemos que Westworld no es solo una recreación del antiguo oeste, sino que hay recreaciones de la India colonial o del Japón de los Samurái, así como que la empresa no se abrió para hacer un simple parque de atracciones moralmente discutible, si no que se utiliza para copiar y almacenar el “código” que rige la conducta y el comportamiento de las personas que entran en el parque, con la intención de pegar la mente de una persona en un cuerpo de anfitrión, lo que haría a los humanos “inmortales”.

El décimo y último capítulo añade una cuestión de fondo sobre la que parece pilotar gran parte de la idea de la serie y sobre la que parece que va a girar también la proyectada tercera temporada: el libre albedrío. ¿Somos los humanos realmente libres o estamos condicionados al tomar decisiones, bien sea por nosotros mismos (nuestro propio subconsciente o el instinto de supervivencia) o bien sea por los condicionantes externos a nosotros (bien sean sociales, familiares o afectivos)? ¿Podemos los humanos alcanzar la inmortalidad? Estas cuestiones, esta vez sí, están planteadas de una forma más aceptable, introducidas en el argumento de la serie y parecen tener cierta trascendencia en el devenir de los acontecimientos, cosa que no sucedía en la primera temporada, lo que se agradece de forma considerable.

A pesar de que el desarrollo de la segunda temporada es poco claro y en ocasiones el espectador queda huérfano de respuestas que acaba buscando en cualquier rincón de google, la interpretación no es excesivamente complicada una vez se ha terminado la temporada entera, por lo que es recomendable que Westworld se vea del tirón, no como mandan los cánones de las series, de tiempo en tiempo esperando a que salga a la luz el siguiente episodio. Si bien es cierto que hay capítulos que son completamente obviables por no aportar absolutamente nada a la trama, la serie se hace amena de seguir.

Por lo demás, el protagonismo de la serie se mantiene en los mismos personajes, si bien es cierto que en el caso de Maeve se esperaba mucho más de lo que finalmente nos deja al cierre de la temporada. Pero esto no es nada que no pueda curar un giro de guión de los que ya nos tienen acostumbrados. Habrá que esperar a la tercera temporada, la cual se prevé que tarde largo tiempo en ver la luz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s