Los postulados ideológicos subyacentes al arte de mear masculino, por Joseba Potemkin.

Mear es consustancial al hombre. Actividad purgativa por excelencia, la orina, efluvio dorado, abandona el cuerpo para liberar al ser del exceso líquido que en su interior alberga. Si bien es innegable que este acto está influido por el discurrir de los tiempos y la preponderancia o no de una determinada moda, cabe destacar que, incluso antes de que el ser humano fuera digno de tal apelativo, ya meábamos. Sólo dejamos de orinar al morir. Dios nos mantenga, por lo tanto, meones.

uri.png

La orina, en el macho (el orín de la fémina excede los propósitos de la presente investigación), sale proferida de la uretra, abertura que sobresale, pese a que pueda sonar paradójico, del pito, usando la jerga infantil.  Como es por todos consabido, el miembro viril es, al menos en las sociedades falocéntricas, el centro sobre el cual gira la existencia del hombre, pues es el organismo más sensible, y con el que en no pocas ocasiones piensa y ama. Es curioso y altamente significativo que semen y orina compartan en el macho un mismo conducto. La imposibilidad de proferir ambos efluvios a la vez debe ser atribuida a una ingeniería natural superior, divina incluso. Sea como sea, el líquido en el cual navegan los espermatozoides aquí nos importa poco, pues nuestro objeto de estudio se limita a la orina y, más concretamente, al arte del mear en el macho.

Calificamos de arte a la micción porque, al menos en los espíritus elevados, esta acción sobrepasa el mero utilitarismo de satisfacer una necesidad inmediata para adentrarse en los terrenos de la estética y la plástica. Así, es posible mear bellamente, incluso de forma espiritual. Es más, cómo mea un hombre nos indica mucho sobre su personalidad y costumbres, pues este acto, instintivo, tiene mucho que ver con el océano del inconsciente, sobre el cual tenemos tan poco dominio, pero que resurge de las profundidades en los actos más nimios de la cotidianeidad. Asimismo, el acto de mear va acompañado de ciertos rituales, costumbres y modus operandi que nos indican a qué grupo ideológico pertenece el sujeto.

Para tratar de dilucidar esta última cuestión (la ideológica), he realizado una exhaustiva investigación que me ha llevado a visitar cerca de un millar de urinarios públicos; dónde, inclinando ligeramente la cabeza, he observado y anotado los principales patrones de conducta de la sociedad española contemporánea. A estas observaciones se le sumaban todas las pormenoridades y vicisitudes que acompañaban a los sujetos desde su entrada en el lavabo hasta que salían del mismo.

El resultado, para entrar ya en materia, me ocupó no menos que 500 páginas, sin incluir anexos. Sin embargo, debido a ofensivas limitaciones editoriales, he tenido que resumir mis hallazgos a varias tipologías básicas a la hora de miccionar. Antes de enumerar las mismas, cabe decir que el haber realizado mis observaciones en urinarios públicos constituye, sin lugar a dudas, un sesgo importante, pues es de suponer que el hombre no mea igual en compañía de desconocidos, en retrete hostil, que en la cómplice comodidad de su casa, dónde nadie le tildará de depravado si observa alguna desviación en su comportamiento. Por ello, cabe remarcar que los datos obtenidos no son extrapolables al sujeto masculino universal.

  • El meón conservador.

Lo principal de este sujeto es que sigue inalterable el dogma que la tradición establece para el mear del hombre. Así, tras entrar en el lavabo, los individuos pertenecientes a este subgrupo poblacional se dirigen directamente al urinario, donde levantan ligeramente la cabeza hacia la pared y comienzan la maniobra, cuya duración oscila entre los 15 y 20 segundos sin excepción. Acabada dicha operación y abrochados los pantalones, tras no tirar de la cisterna o pulsar el debido botón, este estilo de sujetos se dirige a lavarse las manos, si bien cabe decir que esto lo realiza, una vez más, por completar un ritual y no desviarse de la norma, y no por motivos higiénicos. Por último, cabe decir que los sujetos situados en el extremo derecho del espectro político suelen formar un gargajo en su fosa bucal antes de abandonar definitivamente las instalaciones.

  • El meón liberal.

La principal cualidad a destacar en este estilo de sujetos es que lavan sus manos antes de mear y nunca después. Esta forma de mear es en sí una clara declaración de intenciones políticas, ya que indica que el sujeto considera oportuno, por higiene, no agarrar su miembro con las manos sucias, mientras que le importa menos que nada que le acompañen en su vuelta al mundo real partículas de orín en su mano, ya que no es de su incumbencia (“laissez faire”) que alguien pueda recibirlas al estrecharle la misma. Si el sujeto va acompañado, suele sentir la necesidad de dar a conocer el porqué de su método, citando como argumento de autoridad a Torrente y a Rallo.

  • El meón socialista.

Se debe calificar de meón socialista a todo sujeto que no sea capaz de mear en un urinario vacío. Dicho estilo de sujeto, si ve que nadie está meando, espera remoloneando en la entrada del lavabo a que alguien se disponga a ello. Si está entre amigos, espera a que uno sienta la necesidad para poder aliviarla en compañía. Al contrario que el meón conservador, los pertenecientes a esta categoría no dejan un urinario vacío de frontera con otro miccionador. También es de su agrado charlar mientras mean y, sobretodo, cuando se abrochan el pantalón, lo cual siempre realizan de cara a la galería.

  • El meón de centro.

El meón de centro es, por definición, borracho. A este estilo de sujetos se los encuentra uno a partir de las seis de la tarde en invierno y de las doce de la mañana en verano, si bien la hora punta de los mismos es la madrugada. El meón de centro, también llamado voyeur, se destaca por hablar a desconocidos mientras mea, acto que acompaña de una breve pero minuciosa observación del miembro viril del sujeto que mea a su lado. Al contrario que el meón socialista, este sujeto no tira de la cisterna jamás, y suele acompañar toda la operación introduciéndose una línea de cocaína por el orificio nasal izquierdo. Si no es del gusto, al menos siempre irá a mear acompañado de su bebida alcohólica predilecta. Como no le gustan los radicalismos, no se lava las manos ni antes ni después de mear. Por último, es importante remarcar que la duración de su micción es tres veces superior a la media, y que suele acompañarse de más sacudidas de las necesarias.

  • El meón apolítico.

El meón apolítico es, por definición, de carácter retraído. Su miedo a las urnas le impide votar, es más, el pavor que siente ante la posibilidad de ser considerado por el resto de la sociedad como depositario de cierto ideario político le impide incluso la formación del mismo en su cavidad intracraneal. Este meón es, al menos a grandes rasgos, la antítesis del socialista, pues su predilección es mear estando en la más completa soledad. Así, aún incluso cuando siente la más íntima necesidad de miccionar, y aún a riesgo de que estalle su vejiga, optará por no mear si hay gente haciéndolo. Este estilo de meón es de los que esperan a que un retrete quede libre para mear en soledad, por lo que suelen evitar el urinario. Si, por el contrario, la urgencia le hace ir a un urinario cercado por otros meones a descargar su preciado efluvio, esta rebelión contra su propia naturaleza hará que, por mucho empeño que ello ponga, no sea capaz de soltar la más mínima gota, experiencia traumática que mermará aún más su autoestima esfintaria. De forma parecida, este estilo de sujetos es bastante irregular en lo que respecta a lavar sus manos, optando de media por no hacerlo si hay otros sujetos en las inmediaciones.

  • El meón ecologista.

De esta tipología puedo decir poco, debido a que no son del gusto de los urinarios públicos, sino de la vía pública. Según Ernesto Caligari, autor de La Odisea del mear, esta tipología destaca por mear sólo sobre verde, arguyendo que su riego es beneficioso para el mundo vegetal. Si, por el contrario, se ve obligado a mear bajo techado, meará fuera del tiesto como forma de resistencia pasiva a la autoridad. Sólo se lava las manos si el agua no es potable, ya que lo contrario lo considera un derroche.

  • El meón hembra.

El voto de este colectivo suele decantarse por partidos que defienden a la comunidad LGTI. Su principal peculiaridad es que, no habiendo necesidad, mea sentado, lo cual, dicho sea de paso, es una práctica insana si se realiza en un lugar público, pues aumenta drásticamente el riesgo de contraer un herpes o, cuanto menos, de mojarse las posaderas con orines ajenos. Esta tipología también suele lavar sus manos antes y después, operación durante la cual no se desprende de su móvil de última generación. En el 98,76% de los casos, dicho móvil tiene funda.

————————————

Si bien en mi estudio llegué a las 98 tipologías y media (el meón que fallece en el intento), baste lo dicho hasta aquí. Y es que la corrección política que impera en las editoriales españolas me impiden llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias, pues eso sería demasiado atrevido para los tiempos que corren. Para los interesados en conocer la investigación completa, envíen sus datos personales a obsesodelorin_17@gmail.com

Sobre el autor: Hijo de mendigos húngaros, Joseba Potemkin de Irujo (1992-2.d. de Trump) nació en el barrio madrileño de Malasaña. Niño con inclinaciones onanistas, Potemkin pronto se interesó por los orines ajenos, rastreando en los callejones de la literatura universal toda posible referencia a este tema. A los veinte años de edad ganó el Premio Plaqueta por su ensayo El mear largo: ¿vicio o virtud?, ensayo que fue censurado en Oriente Medio. En la actualidad, tras el sonoro éxito de Los postulados ideológicos subyacentes al arte de mear masculino (cuya versión cinematográfica correrá a cargo de Juan Antonio Bayona), Potemkin está dedicado en cuerpo y alma al estudio del orín en estado sólido y gaseoso, investigación subvencionada por el Estado Argentino.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s