El Estrangulador (1994), de Manuel Vázquez Montalbán.

Manuel Vázquez Montalbán, ganador del Premio Nacional de las Letras Españolas allá en el año 1995, es un prolífico escritor al que se le reconoce fundamentalmente por sus novelas negras protagonizadas por el detective gallego Pepe Carvalho. Pero hoy no venimos a hablarles de novelas negras, ni siquiera de novelas que le sean muy reconocidas. Y es que El Estrangulador, publicada en 1994 y ganadora este mismo año del premio de la crítica literaria española, es una novela que parece haber quedado en el olvido. Aunque no sabría si llamarla novela. Me explico.

El Estrangulador es una historia que comienza siendo dedicada “a mis víctimas”, lo cual nos deja claro que es narrada desde el comienzo de la historia por el “malo” de la obra. Arranca así siendo una historia de un malo contada por el propio malo, al uso de la Lolita de Nabokov o a El Túnel de Sabato; mucho más cercana a esta última. Y es que, como Sábato, Vázquez Montalbán utiliza la figura de un loco para expresar sus puntos de vista sobre el mundo en el que vive y de cómo cree que será el mundo en un futuro. Lo que las difiere es que Sabato da mayor importancia a la trama de la novela, mientras que Montalbán la utiliza como camuflaje, a modo de una continua metáfora, lo que la hace a la vez interesante y complicada y se aleje de la categoría de novela convencional, siendo poesía en prosa para algunos críticos y siendo una amalgama de reflexiones camufladas en una novela para otros.

La novela está repleta de  reflexiones sobre temas tan dispares como el amor, la política, la vida o la muerte, pero expresados por un asesino confeso que se autodenomina como “un estrangulador de los de la mejor clase de estranguladores de Boston”. Este realiza una confesión en la que nos explica que sus únicas motivaciones para asesinar no son más que saciar su apetito de matar y la estética. En algo que parece un claro guiño a la maravillosa Conjura de los Necios de John Kennedy O´toole y a su protagonista, Ignatuis. Albert De Salvo, que así se llama el estrangulador, nos comenta que muchos de sus crímenes los cometía en busca de un poco más de una necesaria geometría.

La trama se desarrolla en una ciudad que De Salvo llama Boston, pero a la que Vázquez Montalbán trata como Barcelona. Esto se descubre en alusiones veladas a barrios como el Rabal y zonas como el llamado cinturón rojo de Barcelona, así como críticas a la sociedad burguesa catalana. También nombramientos velados a la Guerra Civil Española y a la clase política de finales del Siglo XX. En resumen, Boston es una ciudad alegórica de Barcelona, así como Massachusets es una alegoría de España.

Notables son las alusiones que se hacen en la obra a la psiquiatría y las enfermedades, mentales. Vazquez Montalbán decidió crear al malvado perfecto, el cual es tremendamente inteligente y acaba sabiendo más de la enfermedad mental que los médicos que le tratan. De hecho, muchas veces no van a tratarle, sino a escucharle. El protagonista presume de ser un hombre profundamente culto, pero solo hasta cierto punto. Y es que no ha podido estudiar nada del último volumen de la Enciclopedia de la que dispone en su celda, dado que los doctores no se la han querido dejar. Con el paso de los años, sus psiquiatras, o charlatanes como los llama De Salvo, van cambiando de vida y le van dejando ante la imposibilidad de curarle. Pasa de ser un caso a estudiar por los mejores psiquiatras del Mundo a ser cuidado por un único psiquiatra argentino. No hace falta añadir mucho más.

El Estrangulador de Boston se vende como una persona que ama la obra de Klimt y del Art Decó en general, y admira especialmente la Danae de Klimt. Y es que el pecho que la musa de Klimt deja al descubierto en esta pintura le vale a De Salvo para hacerse a la imaginación que su vecina Alma es esta misma mujer, convirtiéndola así en una obsesión que le durará toda la vida. Los relatos de los crímenes que comete son detallistas y completos, llegando a ser alguno de ellos muy desagradables, pero siempre con el tono irónico y de humor negro que caracterizan al autor, convirtiendo un tema tan escabroso como son los asesinatos en serie en algo que puede resultar tragicómico.

ddddd
Danae de Gustav Kilmt

En ningún momento llegamos a estar seguros de si De Salvo es realmente un asesino de Boston o es simplemente un enfermo mental que se ha imaginado que ha asesinado a personas. Lo que en una parte de la obra es una cosa, en otra parece ser una ensoñación de un esquizofrénico. Pero da un poco igual, dado que los asesinatos no son lo importante. Ni siquiera es importante Albert De Salvo. Lo importante son las reflexiones que introduce el autor a medida que el estrangulador de Boston se va descubriendo a sí mismo.

La obra comienza de forma agresiva, lo que hace que el lector enseguida se sumerja en la obra, pero a medida que avanzamos, la obra baja de revoluciones y se convierte en más pausada y calmada. Son dos estilos distintos, si bien es cierto que al final se hace un tanto tediosa y pesada, lo que al acabar la lectura uno se quede con la sensación de que lo que ha leído es peor de lo que realmente es.

 

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s