La carta más chocante que abrieron los Reyes Magos este año.

Estimados Reyes Magos:

Tras mucho recapacitar sobre el asunto que nos concierne, lamento anunciaros que, debido a ciertos cambios que han tenido lugar en mi percepción, este año no quiero regalo alguno de vuestra parte. Por nuestra relación pasada, he de ser Franco (que no Franciscocon vosotros: me he pasado a Santa Claus (a.k.a Papá Noel). Lo siento. Especialmente por ti, Melchor. Esa noche en la que estuviste a punto de sodomizarme no se olvida tan fácilmente. Pero, desgraciadamente, las cosas tienen por costumbre cambiar… y nosotros no podemos seguir siendo los mismos.

reyes

En el instante de escribiros esta misiva, he de reconocer que, movido por los hilos del rencor, pues pena y odio siento, mi único deseo es ser el feliz niño que decante la balanza del oligopolio que existe entre vosotros y el gordo en favor de este último. Me habéis obligado. Vuestra empresa no me permite el feedback que necesito como consumidor aburrido. Además, vuestra política comercial, más agresiva acaso que la china y la flamenca aunadas, ha sacado del mercado a pequeños empresarios como el Ratoncito Pérez o los Padrinos Mágicos. ¡Les habéis obligado a la mendicidad, cabrones! Discúlpenme… lamento la palabrota tanto como que realmente no lamente haberla dicho. Os merecéis este y peores vocablos.

Antes de que vuestra boca se abra para soltar reproches concernientes a mi hipocresía, reconozco que el gordo es igual o peor que vosotros. Pero está gordo, y esto actúa de mínimo común denominador (MCD) entre nosotros. Además, ya no creo en la monarquía, y mucho menos en la de carácter mágico. ¡Y pensar que por tener la sangre azul y saber recitar un par de cábalas no os dejaríais devorar por los trogloditas! Por todo lo anterior (y porque al parecer Rudolf tiene un lío con mi madrastra), he decidido este año no pediros nada. Espero que muchos niños más hagan como yo y os obliguen a recapacitar en vuestra labor social. ¡Y pensar que todavía dais carbón en vez de una participación en un parque eólico!

 Tengan ustedes muy buenos días.

Atentamente, Pedro Rutteford.

PD: Pese a lo dicho, a escondidas de los cotorros ojos de mi ama de llaves, he de daros una buena nueva: todavía podéis redimiros. Para ello, tendréis que satisfacer cada una de mis peticiones… aunque ello implique matar, robar o entrar a escondidas en la sede del Registro Civil. Sea como sea, la mitad de la lista os será fácil encontrarla en Ikea, pero como falte algo (quizá os sirva de algo saber que en estos momentos agito el puño)… Sin más que añadir, ahí va la lista:

 -El Vesubio

-Una salchicha de pavo con control remoto.

-Una cuenta en Youtube con al menos 100 comentarios ya escritos.

-Un Grammy latino.

-Un paquete de seis barritas energéticas sabor hidromiel y pepitas de oro.

-Un meme con la cara de mi tía la Amparo diciendo: ¿Corcho, donde habré dejado yo la insulina?

-Un dolor de barriga pasajero (a ser posible para el martes 7 de marzo).

-Que alguien me llame granuja o zascandil en un momento en el que lo merezca.

-Algo intangibile.

-Un archivador que diga “ey” cuando se abra.

-Un muffing mitad magdalena.

-Que pongan mi nombre a un acuífero.

-Un juego de mesa sin dados, cartas-tarjetas o tablero.

-El fin del conflicto armado en Cataluña

-La contraseña de vuestros camellos que operen en criptomercados.

-2.000 euros para tapar los pufos de la botica de mi padre.

-Un abrazo del director general de Maphre.

-Algo que todavía no exista.

-Las horas que perdí jugando a la GameBoyColor.

-Un vale para ir al siglo XIX.

-Que digan mi nombre por los altavoces del Mercadona elogiando mis atributos sexuales.

-Una singularidad espacio-temporal que acabe con los deberes y doña Joselina.

-Que dejen de hacer películas de Star Wars de una puta vez.

-Una patente para mi saque de codo en el bird-sal (patentar también el deporte)

-Un vale para una charla sobre derivados financieros en el mercado danés.

-Una suscripción a un canal de caídas y videos de gatos premium.

-Ser víctima de una estafa piramidal, a poder ser por teléfono.

-Un zurullo de alguien importante.

-Un 2×1 en algo que no tenga sentido volver a usar, siquiera una primera vez.

-La sustitución de mi nombre en el Registro Civil por Jarocho Martín-Illescas.

-La resurrección de mi gato Sparkel II.

-Una carta de mi mismo fingiendo ser un niño y no un dipsómano un martes.

 

 

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