Análisis de Mayores, de Becky G y Bad Bunny, desde la perspectiva androcéntrica

La canción Mayores, de Becky G (California, 1997) y Bad Bunny (Puerto Rico, 1994), fue interpretada desde su lanzamiento el pasado verano como una muestra del empoderamiento de la mujer. El motivo: una artista femenina hablaba abiertamente sobre su vida sexual, lo que ayuda a naturalizar un tabú fuertemente arraigado. Sin embargo, no hay una correlación entre la interpretación pública de Mayores (a la que hay que unir las imágenes que muestra el videoclip) y las ideas que están representadas en la letra, de manera, más o menos, soterrada.

La obra muestra una serie de paradojas difíciles, tal vez imposibles, de sortear. Un problema que surge al ser parte de una sociedad androcéntrica, en la que el varón es el único referente histórico. La creación de estos esquemas hace complejo esquivar atavismos que quedan camuflados en este tipo de obras, pero que pueden perpetuar, sin intención, las mismas ideas.

2

Imagen del videoclip Mayores. Fuente: Youtube

En el caso del texto -más adelante se hablará de lo que muestra el vídeo-, la letra puede entenderse como la proclamación de la da capacidad de elección por parte de la mujer. Así, cuando Becky G afirma que “A mí me gustan mayores/ De esos que llaman señores/ De los que te abren la puerta/ Y te mandan flores” incurre en una de las paradojas mencionadas más arriba.

El reputado sociólogo francés Pierre Bourdieu explica en su obra La dominación masculina (1998) que los dominados (las mujeres) se someten a unas categorías construidas desde el punto de vista de los dominadores (los hombres). Así, estas estructuras de dominación, definidas por Bourdieu  como “el producto de un trabajo continuo (histórico por tanto) de reproducción”, otorga a los hombres los valores de lo público, alto, fuerte, peligroso y una larga lista más, mientras que a las mujeres se las sitúa en lo interno, lo bajo, lo débil o lo doméstico.

Por lo tanto, cuando Becky G afirma lo dicho más arriba o que “Yo no quiero un niño que no sepa nada/ Yo prefiero un tipo, traje de la talla/ Yo no quiero un niño que no sepa nada/ Yo prefiero un tipo, traje de la talla” está perpetuando la elección de un modelo de hombre. El mismo hombre masculino, dominador, fuerte y con un estatus económico elevado.

Volvemos a recurrir a La dominación masculina de Bourdieu para desenmarañar esto. Cuando la artista estadounidense afirma que busca ese tipo de hombre, incurre en una representación naturalizada. Becky G busca mostrar su capacidad de elección, pero acaba eligiendo un modelo de hombre clásico, dominante.

Bourdieu escoge una observación de la sociedad para explicar esto. El sociólogo francés afirma que cuando las mujeres francesas tienen que elegir un hombre optan por “una pareja de mayor edad y (…) de mayor altura física”. El motivo: una inversión de los roles, en el que la mujer es la dominante, la rebaja. Paradójicamente es la mujer la disminuida al estar con un hombre disminuido, por su físico o actitud. A la cabeza vienen los calificativos que recibiría una mujer que tiene apariencia de dominación, todos de tinte negativo. Algo que no ocurriría con los hombre dominantes, arquetipo naturalizado.

Por lo tanto, la paradoja de Mayores es la siguiente: al buscar convertirse en la mujer dominante, como muestra el videoclip (que se analiza abajo) y confesando en público sus gustos, Becky G cae en una trampa derivada de las estructuras existentes ¿Por qué al elegir un hombre opta por una visión hegemónica del varón? La respuesta puede ser que no existe otro rol masculino aceptado.

Análisis del videoclip

La otra pieza que sirve para entender la interpretación de Mayores es el apartado audiovisual. La preeminencia de dispositivos móviles hace que sonido e imagen vayan de la mano en la actualidad. Las casi mil millones de reproducciones del vídeo en apenas unos meses refrendan esta importancia del vídeo y confirman el éxito.

Pero el audiovisual también es clave para mostrar una representación que contradice la letra. En el videoclip se narra una historia en la que una joven atractiva, que trabaja como camarera en un bar, que se va a la casa de un hombre de mayor edad que entra en el establecimiento. Paralelamente, se intercalan escenas de una sala iluminada con luz rosa, en la que Becky G rompe la cuarta pared, interpelando al espectador. La historia finaliza cuando ella le ata a la cama y le roba sus pertenencias. La joven acaba yéndose con su compañero en el bar, un joven interpretado por el puertorriqueño Bad Bunny. Vamos por partes.

El vídeo muestra una de las paradójas más comentadas sobre el cuerpo de la mujer y la capacidad de decisión que puedan tener. Cuando Becky G muestra su cuerpo y elige su vestimenta, acaba siendo algo que provoca disfrute entre los hombres. Como corroboran infinidad de comentarios del video. La ardua lucha para acabar con esa moral pacata, creada por los varones, acaba siendo del disfrute de los mismos. La publicidad es un ejemplo de que el cuerpo femenino sigue subordidano al punto de vista del hombre.

La pieza ilustra también varios gestos que denotan otro problema. Ilustraremos con ejemplos primero. En el segundo 0:30 la artista californiana golpea al aire como si boxease, en el minuto 1:31 hace aspavientos como hacen los raperos o reguetoneros y en diversas ocasiones se abre de piernas (como en la imagen inferior), una pose que las mujeres han tenido prohibida a lo largo de la historia, con el fin de proteger sus partes pudendas. En el caso masculino, abrirse de piernas es más común y legitimado (como en el caso del manspreading en el transporte público).

Sin título

Imagen del videoclip Mayores. Fuente: Youtube

Lo que intento señalar con estos ejemplos es que el intento de obtener una posición dominante se hace copiando actitudes masculinas, rudas o violentas. Confirma que no existe otra posibilidad de dominación, solo la del hombre, y que la mujer debe imitarlo. En el mundo de la política se ve esto como el de Angela Merkel, cuyas actitudes distan de lo que se entiende por femenino y opta por la masculización, incluso en su corte de pelo.

El videoclip finaliza cuando ella tumba, esposa y roba al hombre de mayor edad, algo que ocurre del 2:17 en adelante. Finalmente se va con Bad Bunny, por lo que no escoge a un hombre mayor, sino a uno joven. Una interferencia entre video y letra.

Que no me quepa en la boca

Antes de acabar, es interesante pasar brevemente por la frase más polémica de la canción: “A mí me gustan más grandes/ Que no me quepa en la boca”. Cuando Becky G dice eso ocurre algo parecido a cuando elige a un hombre mayor, opta por un hombre cuyo pene priápico está asociado a una masculinidad fuerte. La asociación de un gran miembro viril con la fecundidad y el poderío sexual señala la búsqueda de unos estándares de hombres dominantes, hegemónicos. En la obra de Gabriel García Mázquez es habitual ver a hombres rudos y hipermasculinizados con grandes penes.

Porque, el problema de esta interesante obra, es que como toda pieza de nuestra cultura no puede huir de una serie de esquemas. Y cuando intentamos pelear contra esos esquemas, nos damos de bruces contra el mismo muro. Solo hace falta rascar un poco para encontrar que toda obra se vale de las mismas estructuras.

 

Anuncios

5 Comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s