Cartas al director: Nuestro amigo el bidé

Francisco Sumelzo Amareto, opinacionista.

Ante la errónea pero siempre respetable opinión del colaborador de El Cenicero de Ideas Germán Ruiz de Urbina sobre el uso de las toallitas húmedas, me he decidido a arrojar un poco de luz y sentido común a un tema tan importante como minusvalorado en la actualidad: la higiene de las posaderas tras efectuar el tan noble acto de la defecación.

Todo lo referido al ano ha preocupado a la humanidad a lo largo de su historia. Desde el conocidísimo ensayo de Quevedo “Gracias y desgracias del ojo del culo, dirigidas a Doña Juana Mucha, Montón de Carne, Mujer gorda por arrobas”, que describe y enseña todo lo referido a los pedos, hasta los refranes y cantares populares que a este tema se refieren. Pero no se habla tanto de mantener las ropas interiores en condiciones aceptables de salubridad y no digamos ya de mantener un estado de limpieza aceptable en el agujero del culo que nos evite picores e incluso delicadas infecciones.

Germán Ruiz de Urbina defiende que la limpieza la debemos hacer a base de toallita húmeda para salvar a nuestras nalgas de ese papel de lija que se vende como higiénico en tiendas de barrio o en hipermercados de centros comerciales del extrarradio. Tiene suerte nuestro opinador de no haber conocido la época del papel higiénico de marca Elefante Rosa, pues la estimación popular habla de que el noventa por ciento de su composición eran restos de lija industrial con aspecto de ser un derivado de la celulosa.
Hoy en día el papel dedicado a la limpieza anal está notablemente más y mejor elaborado que hace unos años, pero sigue siendo insuficiente para brindar a las zonas más recónditas del cuerpo humano una limpieza suficiente y adecuada a las necesidades de la sociedad del siglo XXI. Se han dado pasos en la buena dirección con las toallitas húmedas, es cierto, pero hay que mantener al lector informado de todos los aspectos negativos que conlleva la utilización de toallitas húmedas, no se diga ya de las absurdamente condimentadas con empalagosos aromas o imbecilidades del tamaño del océano Atlántico como la camomila o el aloe vera. ¿Alguien puede explicarme el mecanismo mental que lleva a algunos consumidores a pagar de más por limpiarse el culo y que en este quede un olor a nueces de macadamia o a macedonia? O ¿qué lleva a un hombre adulto a pagar por toallitas con aloe vera y efecto blanqueante para aplicar en el culo? ¿Es que acaso quieren blanquear una zona que debería ser inaccesible para el resto de la humanidad?

Quitando estas estupideces que conlleva nuestra sociedad, las toallitas húmedas suponen una carga demasiado pesada para las tuberías de una casa y las depuradoras y tubos de deshecho de las urbes del mundo. Las toallitas no se deshacen como sí lo hace el papel higiénico, lo que provoca que miles de tuberías de desagüe se vean colapsadas cada día, granjeando grandes alegrías al gremio de la fontanería y la pocería, así como hacen que las ciudades y pueblos tengan que soportar sobrecostes abusivos a causa de las pelotas de toallitas que se forman en los conductos de desagüe municipales por culpa de ciudadanos irresponsables que las desechan por el báter. Sean cívicos y ya que no piensan en sus descendientes al usar toallitas, al menos piensen en las siempre demasiado derrochadoras cuentas del estado y ahórrennos unos millones de euros absurdamente gastados en desatascos. Además, las toallitas no se degradan con facilidad, lo que incrementa la ya ingente cantidad de basura que tiramos a nuestro planeta sin pudor ninguno, no digamos del daño que ocasionan a nuestra fauna marina de las que llegan a los océanos.

La solución a estos problemas la encontramos en nuestros antepasados, nuestros abuelos y abuelas. Estos en su juventud no disponían de papel higiénico a causa de la pobreza causada por los horrores de la guerra, y la forma de higienizar sus traseros después de hacer sus necesidades se hacía a base de lo que pudieren utilizar y, de tanto en tanto, un buen agua con jabón que les evitara rascarse la raja del culo cada media hora, así como de frotar las calzonas. La parte más anciana de nuestra sociedad nos puede servir para aprender muchas cosas, y esto podemos adaptarlo al presente con relativa facilidad. En muchos cuartos de baño del mundo hay un olvidado amigo: el bidé. Esto hay quien lo usa para dejar ropa sucia o para lavar los pies tras caminar descalzo por casa, pero su función es de mucho más calado. Imagínense cagar y limpiar su trasero con trozos de papel, más respetuoso para el medio ambiente que las toallitas, para terminar de higienizar la zona de defecación con un buen chorro de agua con jabón bien repartido a base de esponja. El ano quedaría impoluto y fresco, y nos habremos ahorrado absurdos y desagradables olores a fresas agrias y estúpidos blanqueamientos anales, así como que habremos ahorrado innecesarios millones a las arcas del estado y respetado el medio ambiente.

Esto puede que no guste al gremio de poceros y fontaneros, pero no van a callar mi opinión. España es un país libre y democrático en el que la libertad de expresión ha de ser respetada. El ejemplo de una bola de toallitas que asoló Murcia fue dado por los siempre atentos periodistas de Antena 3 y demuestra la gravedad del problema.

Limpiense el trasero con agua y jabón en su bidé, y si no disponen de él, háganlo en la ducha. Me lo recomendaron unos amigos y me cambió la vida. Desde entonces mi trasero está siempre adecuadamente higienizado y limpio. Digan no a las toallitas y aboguen por la sabiduría de nuestra ascendencia. Las generaciones futuras lo agradecerán así como la higiene personal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s