La trifurcación del PSOE

Que haya primarias en un partido político no debería de ser noticia: se trata del proceso de elecciones internas en las que se elige al líder que tratará de llevar a lo más alto a su partido. Es muy común en las democracias anglosajonas, y, aunque lo es menos en España, parece que ya se está empezando a extender y a ser la tónica general. Bueno, salvo el PP, que, de momento solo las hace a nivel regional. Bastante tienen con sus cajas B y presidentes de Murcia imputados como para pensar en temas menores.

Pues bien, el PSOE está inmerso en su proceso de primarias particular, en el que los militantes y simpatizantes habrán de decidir el rumbo que tome el partido. De esto dependerá el futuro, no solo del PSOE, también de la socialdemocracia española tal y como la conocemos y, me atrevería a decir, de Podemos y Ciudadanos, pues, dependiendo del candidato que resulte elegido, el partido del puño y la rosa tomará una dirección política que lo acercará más a un partido que a otro, lo que significa que competirá directamente por los votantes de las formaciones políticas emergentes.

En la campaña socialista se enfrentan tres candidatos: Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López. En todos lados se habla de los dos primeros, dado que son los candidatos más confrontados entre sí y los más agresivos, y los que previsiblemente acabarán disputando el poder de la secretaría general socialista. Nadie cuenta con una victoria de Patxi, más bien todo el mundo está preguntándose en qué momento se retirará de la contienda y si dará su apoyo a alguno de los otros contendientes, lo que, seguramente le granjee tantas simpatías del candidato al que apoye que algún rédito político se llevará por el camino.

Tres candidatos diferentes dentro de un mismo partido en el que se supone que la ideología es muy similar, pero nada más lejos de la realidad. En el Cenicero ya hemos hablado de la socialdemocracia y de sus problemas de identidad, problema que asola a todos los partidos de este corte a lo largo de Europa y todo el mundo occidental, y es que los candidatos principales, Pedro y Susana, se han lanzado a una confrontación que recuerda a las tradicionales batallas ideológicas entre la derecha y la izquierda.

Por un lado, Pedro Sánchez ha alzado la bandera de la izquierda tras ser expulsado de la secretaría general del PSOE por la gestora que impusieron los pesos pesados del partido. Un señor que fue pieza clave de la elaboración del polémico artículo 135 de la Constitución, que fue puesto como candidato por la propia Susana Díaz y la mayoría de pesos pesados del partido en las anteriores primarias porque era alguien dócil que la pudiera allanar el camino y que ha caminado siempre en un limbo ideológico demasiado grande para ser creíble, es la esperanza de la militancia más izquierdista y de los (pocos) cuadros del partido que se siguen autoproclamando socialistas y de izquierdas. Pedro Sánchez parece que ahora se ha decidido por ser el candidato más de izquierdas.

Quizá ha visto lo que se cocía en el partido y ha visto que lo necesario de verdad para el PSOE y España es escorarse a la izquierda para intentar echar del gobierno al Partido Popular en una ficticia coalición con Podemos, dejándoles a estos la parte más izquierdista del tablero ideológico tradicional, compartiendo la etiqueta de partidos de izquierdas. O bien, simplemente Pedro ha visto ahí un filón para volver a aspirar a la secretaría general del PSOE y hacerse de nuevo con las riendas del partido. De momento parece que es el candidato preferido de la militancia socialista. Está llenando los auditorios de allá a donde va y cuenta con una legión de voluntarios que le apoyan. Además, ha elegido un perfil frontal con la Gestora del PSOE, la cual no está muy bien vista por la opinión pública, llegando a tener problemas incluso en cuanto a la financiación de la campaña.

PDR
Pedro Sánchez. Wikipedia.

Por otro lado nos encontramos a Susana Díaz, actual presidenta de la Junta de Andalucía, lideresa consolidada y ojito derecho de los cuadros más añejos y veteranos del partido. Ha recibido apoyos tan relevantes como los de Felipe González o Zapatero, de la mayoría de presidentes autonómicos y barones importantes del partido, así como respaldos tan inusuales para tratarse de un aspirante a la secretaría general del PSOE como el ABC o La Razón (de hecho el ABC la dedicó una portada-alabanza el día que presentó su candidatura). Es la candidata de la gestora que echó a Sánchez, y ha abogado por un estilo mucho más centrado, más bien escorado hacia la derecha, negando en repetidas ocasiones ser una persona de izquierdas y centrándose en autodenominarse “socialista” o aseverando que “el PSOE no es de izquierdas ni de derechas” dado que eso genera mucha división interna en el partido.

La estrategia de Susana es centrarse en el electorado de indecisos que dudarían entre votar al PSOE o Ciudadanos, aquellos ciudadanos que, permítanme la expresión, viven aterrados ante la llegada al poder de Podemos. Dejaría para el partido morado la etiqueta de partido de izquierdas (que estos habrían de querer coger, cosa que está por ver) y se lanzarían a por los votos menos conservadores de Ciudadanos.

Díaz se ha presentado como una renovadora necesaria del partido, el cual está en descomposición a causa de la mala gestión de Sánchez y de los enfrentamientos internos que este causó por sus malas decisiones. Y sí, se autoproclama renovadora a la vez que en su presentación se tiraba fotos con señores que llevan 40 años en el partido. No deja de ser irónico.

Susana Díaz, de la cantera del PSOE andaluz, ha ido escalando puestos orgánicos en el partido y ocupando cargos en las instituciones, desde concejala en Sevilla hasta senadora. Consejera con Griñán y, cuando este decide retirarse de la presidencia de la Junta de Andalucía a causa del escándalo de los ERE, la nombra presidenta, previas primarias andaluzas en las que ella es la única candidata. Este gobierno era en coalición con Izquierda Unida, y, con ella en la presidencia duró poco más de un año. Disolvió el gobierno y convocó elecciones. Se desmarcó de la izquierda, en la próxima convocatoria electoral obtuvo el apoyo de Ciudadanos, y ahora se presenta como renovadora de un partido tradicionalmente representante de la izquierda española. La ironía continúa.

Los apoyos en la militancia a Susana Díaz no son pequeños, si bien se circunscriben más en determinadas Comunidades Autónomas y también posee un pelotón de voluntarios. Quizá sean menos que los de Pedro, pero cuentan con el beneplácito del partido, lo que en cuestión de medios y apoyos públicos es, sin duda, un impulso y un altavoz que los de Pedro no tienen. Eso le puede servir a Susana para salvar las diferencias que las encuestas la marcan en cuanto a Pedro Sánchez; y es que le dan a este más de 20 puntos de diferencia en cuanto a las preferencias de los votantes socialistas en las últimas elecciones generales.

susan
Susana Díaz. Wikipedia.

¿Y qué sucede con el tercero en discordia? Nadie contaba con él. Nadie pensaba que Patxi López se iba a presentar a las primarias (él mismo había repetido en varias ocasiones que no iba a hacerlo) y aquí le tenemos. Ex-Lehendakari, expresidente del congreso de los diputados… experiencia no le falta, y su carrera política parece estar inmaculada. Ha decidido presentarse como un candidato centrado entre los dos peces gordos haciendo llamadas al debate y la serenidad, alejado de los grandes discursos en los que se dan muchas voces y hay muchas palabras bonitas apelando al sentimiento de los oyentes, dando mítines de corte más institucional y calmado.

Lo más seguro es que López no llegue a la contienda final por la secretaría general del PSOE con opciones reales de hacerse con el poder, dado que los otros dos candidatos son muy fuertes, pero tendrá mucho que decir. Quizá llegue hasta el final con su mensaje centrado y calmado, o quizá se borre de la partida antes de perder todos los apoyos y energías, decantándose por dar sus votos a alguno de los dos bandos tratando de ganar algo. O quizá deje sus apoyos en el limbo ante la incertidumbre de qué candidato va a ganar, para, inmediatamente después del recuento, dar su respaldo al ganador y ganarse el cariño de este. A pesar de que la posibilidad de que gane sea remota, la experiencia de Zapatero a nadie se le puede olvidar: llegó de tapado a las primarias del partido y terminó gobernando dos legislaturas seguidas…

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Patxi López. Wikipedia

Lo que está claro es que la batalla va a ser decisiva en cuanto a lo que va a ser el PSOE en los próximos años en clave interna: si gana Pedro Sánchez el partido corre riesgo de implosionar. Es el candidato menos favorito por los cuadros principales del partido, por los políticos del propio partido y por sus dirigentes y viejas glorias, aunque paradójicamente parezca ser el favorito de las bases. Se puede desatar una guerra interna de la que incluso podría estallar una escisión. En caso de que gane Susana Díaz la cosa estará más calmada a nivel interno. Los dirigentes tradicionales, cuadros del partido, viejas glorias, etc… la dan todo su apoyo, y quizá el único problema sería en cuanto a los pedristas y las bases más progresistas, pero no creo que estos se lancen a la escisión, el partido debe poner todo su empeño en convencerlos y mantenerlos dentro.

El problema más grave para el PSOE, más allá de riñas, debates o guerras internas es el de sus votantes. Dependiendo de cuál de los dos candidatos en cuestión se lleve la palma, el caladero de votos hacia el cual se enfocará el partido será muy diferente y esto, mirándose en el espejo de la socialdemocracia europea, puede ser decisivo. El problema de una victoria de Susana Díaz son los votantes: como ya se ha dicho, las encuestas la sitúan muy por debajo de Pedro en cuanto a los gustos de los votantes del PSOE en las últimas elecciones generales.

En el caso Europeo, en Francia, el actual primer ministro Manuel Valls, de ideología socialdemócrata, ha dicho recientemente que no apoyará al candidato de su partido sino al conservador para que no gane Le Pen. Hasta este punto han llegado las divisiones internas en los partidos socialistas europeos. ¿Pasará lo mismo en el PSOE? ¿Veremos esa división tan grande entre los que se consideran de izquierdas y los que no en un partido que, recordemos, es socialista? ¿Significará una ruptura este proceso de primarias que se adviene tan turbulento? Veremos…

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