Grandes obras que deberías leer:La Rebelión de las Masas (1929), de José Ortega y Gasset

La Rebelión de las Masas es una de las obras más importantes del filósofo español José Ortega y Gasset. Escrito como una serie de artículos en el diario Sol en el año 1929 (tal y como se publicaban las obras de ese tipo en la época) y posteriormente reeditado en un solo tomo, tal como lo conocemos hoy, es un libro que, casi 90 años después, sigue estando muy en boga siempre y cuando se sepa contextualizar. Tiene partes y aseveraciones que rechinan a cualquiera que lo lea con la moral y la conciencia que tenemos hoy día del hombre y de las sociedades, pero tiene otras que nos harán pararnos a pensar en que tampoco hemos evolucionado tanto en otros aspectos de la vida y de la moral.

La obra se divide en dos partes. En la primera nos realiza una descripción del hombre-masa, con sus características, el cómo surgió y los puntos positivos y negativos de la aparición de este, y una segunda, mucho más corta, en la que Ortega realiza sus conclusiones y hace una reflexión sobre la moral occidental.

En el libro, Ortega y Gasset nos habla continuamente de una nueva clase de hombre, el hombre-masa, a la cual tacha de ser una deformación del hombre, una “patología” que ha sufrido este a causa de los beneficios que ha dado al mundo occidental el uso de la tecnología, la llegada del liberalismo y conquistas sociales tales como los derechos del hombre y del ciudadano. Estos derechos fueron reconocidos constitucionalmente a lo largo del S.XIX en muchos países pero, para Ortega, lo que más ha influido para el surgimiento del hombre-masa no son los derechos en sí, sino la costumbre de poseerlos.

Ortega y Gasset hace un análisis un tanto elitista de lo que él considera el surgimiento del hombre-masa. Con este término no se refiere a las masas obreras o a una clase específica de la sociedad de clases contemporánea, si no a una nueva división social: la masa, formada por hombres-masa; y la minoría. Esta nueva división diferencia dos tipos de hombre: los que se exigen más y los que se conforman con lo que son y viven con ello. Obviamente, el hombre-masa pertenece al segundo término, sea de la clase social que sea. La minoría a la que se refiere Ortega es una parte de la sociedad muy preparada e inteligente, la cual, a su juicio, debe tener las riendas y la responsabilidad de dirigir a las masas. Pero el hombre-masa esto ya no lo va a permitir más.

Ortega trata de plasmar al comienzo del libro que no le desagrada del todo el nacimiento del hombre-masa, pues reconoce una “subida del nivel histórico”, una nueva “altura de los tiempos” y un “crecimiento de la vida” que únicamente se pueden achacar a este fenómeno, pero enseguida nos damos cuenta de que lo que Ortega trata de vender como positivo se convierte en una arma de doble filo. A Ortega y Gasset no le gusta el hombre-masa. Y es que un hombre-masa se asemeja bastante a lo que hoy llamaríamos un cuñado.

Por ejemplo, esa “subida del nivel histórico” la achaca Ortega a que la sociedad, si bien continúa siendo aristocrática, ahora ya no lo es por un derecho divino ni por un título nobiliario, si no que  se da a causa de la aparición de una hiperdemocracia que permite al hombre-masa participar de los designios de su vida, al contrario de lo que sucedía antes. La nueva clase dominante es el famoseo y la gente rica. Ortega nos dice que es harto positivo, pero que a él le parece mejor la democracia del S.XIX, en la que solo participaba una minoría “preparada”, el pueblo asumía su incapacidad y dejaba de lado los asuntos políticos. Esto, a día de hoy, es bastante discutible, ¿no creen?

En cuanto al “crecimiento de la vida” simboliza que la subida del nivel histórico causa que haya líderes políticos que pueden ser también masa (pone de ejemplos el fascismo y el comunismo) que no se preocupen por el futuro ni por el pasado y que den por hecha una historia cuya única visión real es la suya. Si a esto le sumamos la comodidad que ha adquirido el hombre medio en cuanto a tener unos derechos y asumirlos como propios sin tener que luchar por ellos, Ortega y Gasset cree que la relajación del hombre en cuanto a la moral y a los deberes que ha de realizar es evidente.

El hombre-masa nació al tomar conciencia de que los derechos legales son iguales para todos los miembros de la sociedad. Además, vive con la certeza de que la vida va a mejorar, sin tener en cuenta el largo camino que ha costado a la humanidad llegar a donde ha llegado. Otro rasgo característico es que se siente como los demás hombres-masa y esto no le angustia en modo alguno. Se conforma con ser una medianía, uno más dentro de una sociedad imperfecta. Esto le lleva a creer que está solo y no necesita de la ayuda de nadie, creyendo que es mejor que los demás, pues su opinión es más válida que la de ninguno. El nuevo estatus de igualdad y seguridad ha llevado al hombre medio a sentirse capaz de hacer cualquier cosa, a pesar de que esté limitado en muchos aspectos.

Para ejemplificar esto, Ortega nos habla de la vida noble, la cual caracteriza como una vida encaminada hacia la disciplina y las obligaciones, no por los derechos. Los derechos de nobleza se consiguen y se mantienen con un gran esfuerzo, mientras que los Derechos del hombre y del ciudadano son algo regalado, un “simple beneficio para el hombre-masa”. La nobleza a la que se refiere Ortega y Gasset no es la nobleza hereditaria, si no que se refiere al que se ha dado a conocer y ha tratado de destacar del resto mediante el esfuerzo, la constancia y la superación. A modo de ejemplo esto podría estar asociado al nacimiento de la nobleza española, que ganó títulos en la Reconquista y mediante las repoblaciones que se hacían en la época. Otra cosa ya son sus herederos.

A medida que avanza la lectura de la obra, nos damos cuenta del cabreo del autor con el fenómeno que nos va describiendo, llegando a afirmar que “de que se le vea abierto el mundo, al hombre-masa se le ha cerrado el alma”, y acusando a todos los que no estén de acuerdo con sus planteamientos de ser “hombres-masa que no han empleado ni cinco minutos en forjarse una opinión propia”. Y es entre esta mezcla de cabreo y descripción que da el autor donde encontramos la figura del cuñado moderno. La descripción del hombre-masa sigue diciendo que este es una persona que se siente perfecto y cree que sus opiniones le son suficientes, no dejando entrar en él otras nuevas. Esto le lleva a un hermetismo que le impide compararse con nadie y ponerse en el lugar de otro, lo que le hace imposible empatizar y ser humilde. Esto lleva al autor a nombrar el, a su juicio, mayor problema del hombre-masa: La necedad.

Ortega considera la necedad el mayor mal de la humanidad. Una persona malvada necesita descansar de vez en cuando de sus fechorías por si le descubren en su malicia, pero un hombre necio jamás descansa, pues no sabe que lo es. El hombre medio no es tonto, es el mejor preparado de la Historia de la humanidad en cuanto a la educación que tiene, pero el hombre-masa es un círculo vicioso de necedad. Esta educación de más no lleva al hombre a usarla en su beneficio, ni mucho menos. El hombre-masa usa esta para sentirse más superior y a encerrarse aún más en sí mismo, dando como válidas y suficientes sus premisas, generalmente extraídas de refranes, dichos, palabras y tópicos que tiene como verdades universales.

Aquí, Ortega nos señala otro problema: esta sensación de superioridad del hombre-masa le lleva a imponerse, pues cree que es sobresaliente, cuando en realidad es vulgar. Por tanto se impone en la sociedad la vulgaridad, pero lo que es peor todavía: Se impone el derecho a ser vulgar por encima de cualquier otro derecho, llegando a criticar a todo el que sea diferente de lo que la vulgaridad imperante en la época exija. “El Hombre-masa no quiere tener la razón ni quiere dar razones, quiere imponer sus opiniones”. Así tenemos un nuevo derecho de vulgaridad impuesto en nuestra sociedad: el derecho a no tener razón o la razón de la sinrazón (Ortega los ejemplifica mediante el fascismo y el sindicalismo)

Ortega y Gasset no olvida el contexto histórico en el que vive, y se da cuenta del gran cambio y tan rápido que está sufriendo la sociedad en la que vive con el auge de los Estados Unidos, la “decadencia” europea y el surgimiento de movimientos que tratan de empoderar al pueblo y las rebeliones en las colonias. En esos momentos tan convulsos de la historia, Ortega achaca al hombre-masa no seguir el consejo de Maquiavelo, el cual afirmaba que había que tener presentes los problemas del pasado para tratar de curar los presentes y evitar otros en el futuro. Las sociedades del S.XIX se encargaron de evitar los errores del S.XVIII, pero en el S.XX el hombre-masa, al estar tan centrado en sí mismo y en su propio bienestar, ha perdido el rumbo y es incapaz de corregir los errores que se cometieron, entre otras cosas por no estar adaptándose lo suficientemente rápido a los cambios sociales y de mentalidad que se estaban dando.

A este momento, en el que el hombre no es capaz de enfrentarse a sus problemas cuando sus antepasado sí pudieron, le llama la “época del señorito satisfecho”, en la cual el hombre que antes era dirigido ahora se dedica a dirigir. La vida sencilla pero con bienestar del hombre medio lo ha convertido en hombre-masa que se dedica a imponer su punto de vista. “Se ha transformado en el niño mimado de la Historia, a modo de un heredero de una casa noble” o de una fortuna que solo ha tenido que nacer para heredar. El hombre-masa ha heredado la civilización, y no la toma como algo que deba defender, si no como algo natural que no valora en absoluto. Por eso el hombre-masa no tiene vida propia, solo vive la vida que le han dejado en herencia.

Para completar el concepto de la herencia de la civilización y la ausencia de vida, podemos introducir dos conceptos de Ortega: la circunstancia y la noluntad”. Para Ortega, la vida se compone ante todo de circunstancia y de decisión. “Vivir es sentirse faltamente obligado a ser libre para elegir lo que vamos a ser en el mundo”, indicando que las circunstancias nos vienen dadas, pero hemos de decidir sobre ellas libremente. “La vida es lo que podemos ser, por tanto también decidir sobre lo que podemos ser”. Esta ausencia de vida propia del hombre-masa le lleva a ser conocedor de sus circunstancias, pero a negarlas. Aquí es donde introducimos el concepto noluntad: no existe la libertad de hacer lo que tenemos que hacer, si no la negación de que exista algo que tengamos el deber de hacer. A este punto de negación ha llegado el hombre masa.

La noción que da nombre al libro, surge de un postulado un tanto controvertido. Ortega cree que las masas existen para ser llevadas por alguien superior a ellas, no para actuar por sí mismas. La masa necesita de una minoría que la guíe y cree que esto responde a una ley universal más inamovible que las leyes físicas de Newton. La Revolución de las masas es que estas quieren actuar por sí mismas, por lo que se están rebelando en contra de su estado natural.

La primera parte del libro Ortega la finaliza con un alegato en contra del Estado como institución que se estaba construyendo en la época, pensando que este sería el causante de la desaparición de la sociedad occidental, pues primero absorberá todo lo que pueda de esta y luego sufrirá un declive similar al del Imperio Romano. Esto sucederá porque las masas tomarán el poder del Estado y usarán la violencia institucionalizada, de la cual este tiene el monopolio, para imponer sus actuaciones unilaterales.

En la segunda parte de la obra Ortega y Gasset hace una reflexión sobre quién manda en el Mundo. Nos dice que no manda nadie por medio de la violencia, sino por medio de la opinión pública, la cual siempre se apoya en una determinada cultura y forma de ver la vida. Por tanto, en el mundo predomina un sistema de opiniones. Esta preponderancia la ostenta el punto de vista y el sistema de opiniones occidental, conformado por la democracia liberal que se da en Europa y Estados Unidos, la cual, pensaba el autor, terminaría imponiéndose en todo el Mundo. 

Ortega Y Gasset teme que la moral imperante en el mundo (liberalismo del S.XIX) caiga a causa del auge del hombre masa, el cual, al verse más imperante ante la vieja moral europea, se empodere y se expanda aún más rápido. El autor no se oculta al afirmar que le gusta la sociedad aristocrática dominada por una minoría que guía a las masas, y achaca al hombre masa y a su expansión y esparcimiento la decadencia de la moral europea. Las naciones se han quedado pequeñas para los hombres (aboga por una solución para esto similar a lo que es hoy la Unión Europea) y dice que la vida se ha falsificado pues ahora se actúa solo pensando en el momento presente y en el placer (auge de bañarse en la playa, la moda, el arte moderno…) Todo esto ha llevado al hombre a querer perder la moral para así vivir de lo que los hombres anteriores han creado. Para esto cree necesario el crear una nueva moral europea que vuelva a imperar en el mundo.

Cierto es que Ortega y Gasset tiene razón en muchos de los postulados que defiende, el problema que quizá tiene la obra es que no se da cuenta de que peca de una aparente superioridad intelectual y vital al criticar actitudes deterministas con respecto a otras ideologías que no son la suya, cuando él está haciendo lo mismo con su punto de vista: decir que es mejor que los demás porque así se lo parece.

 

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