Gomorra, la serie

La serie Gomorra no tiene nada que ver con el libro de Roberto Saviano, ni con la posterior película que se hizo sobre él. Eso sí, el propio Saviano se ha encargado de dirigirla y de dar su punto de vista. Pero lo ha hecho de una manera opuesta a lo que nos mostró en su primer libro, el cual ya va acercándose a los 11 millones de copias vendidas y desde aquí recomendamos leer. En la serie no busca mostrar cómo es la camorra napolitana o explicar las duras condiciones de vida que se dan en los barrios dominados por estas. Trata de contarnos la vida vista a través de los ojos de los camorristas.

La trama de las dos primeras temporadas se desarrolla sobre todo en la ciudad italiana de Nápoles, concretamente en el barrio de la Scampia y el de Secondigliano. Estos son considerados como los barrios más peligrosos de Europa, pues están completamente controlados por las mafias, y resulta curioso saber que solo en la Scampia viven unas 80.000 personas. Hay detalles simpáticos (por decirlo de una manera simpática) de la vida en estos barrios que se nos confirma según visionamos la serie, como que los motoristas que se encargan de patrullar, escoltar, transportar cosas ilegales o ir a visitar a su primo han de ir sin casco para que sean fácilmente reconocibles. Otro detalle es que el urbanismo que se ve en esos barrios con esos edificios mastodónticos llenos de escaleras, callejuelas, terrazas y casas pequeñas fue construido en los 60 como una utopía vecinal de hermanamiento. Viendo la serie no dejaba de pensar en el lumbreras que la había diseñado, y mi sorpresa fue que este se suicidó al ver lo que había creado. Descanse en paz.

scampia
Vista panorámica del barrio napolitano de La Scampia

Pero vayamos a lo que nos interesa, que es la serie en sí. La historia que se nos cuenta es una batalla entre una familia “los Savastano” y los demás por quedarse con el poder en el Nápoles camorrista. Los personajes principales son: Pietro Savastano, que es el “capo di tutti capi” que controla todo con mano de hierro; su hijo Gennaro, que comienza siendo un perfecto cani y sufre una notable evolución; Ciro Di Marcio, el que diría yo es el protagonista absoluto y al que llaman el Inmortal; y Salvatore Conte, el principal rival del clan Savastano. Esto es en la primera temporada, pero en la segunda hay cambios. Y no serán los que esperen los televidentes.

La trama no goza de una profundidad de guión de ningún tipo, es una historia por saber quién manda, y se agradece que no pretenda ser más de lo que nos muestra: es una serie en la que vamos a ver violencia, traiciones, negocios sucios y palabras mal sonantes. Sí que es cierto que se nos muestran maneras de hacer y de actuar de la ilegalidad en la que se mueven los personajes, y rasgos culturales de la ley del silencio imperante, pero no tiene pretensiones de dar una idea de nada o de educar a nadie. Plasma una realidad. A veces se nos descubre sin querer cómo entra la droga en un barrio o cómo se roba un coche, cómo se hace callar a alguien o cómo alguien calla por miedo. La trama no es interesante, se podría resolver en un par de capítulos si se dan prisa los guionistas, pero la atmósfera mafiosa en un barrio destrozado por ella, la propia mafia, la acción y el oscurantismo con la que está rodada atrapan. Los guionistas se han podido permitir giros de guión que desemboquen en persecuciones alocadas por las autopistas o un tiroteo que no hacen que la trama cambien en absoluto, pero te hacen sentir como que algo importantísimo está a punto de suceder. Pueba del oscurantismo imperante en la serie resulta curiosa la sensación que da el ver la serie de que en el mismísimo Nápoles nunca haya sol.

La tensión necesaria que ha de tener cada serie para hacer que se siga visionándola se mantiene de formas diferentes en las dos temporadas que hemos podido disfrutar. En la primera temporada se nos muestran más negocios, más vida familiar, más mano de hierro y más situaciones rocambolescas las cuales se toman como imposibles. Pero en la segunda temporada esto se deja un poco de lado y entra en juego la muerte. Mueren muchísimos personajes de forma natural, siempre y cuando consideremos que morir de forma natural en la Scampia sea ser asesinado bien sea por tus aliados, tu familia más cercana y en menos ocasiones por tus enemigos. Es curioso como la fobia, la rabia y el miedo que se imponen en el mundillo hacen que sean menos peligrosos tus enemigos que tus aliados.

La serie gana mucho realismo al ser rodada en el mismo lugar en el que se supone que pasan todas las cosas que se nos cuentan, y sobre todo porque el idioma en el que está grabada es en el que hablan los personajes de la realidad, el napolitano. Un idioma que hablan unos 11 millones de personas en el sur de Italia. Además se plasma perfectamente el precioso caos napolitano y tenemos alguna escena que rinde homenaje a las ya míticas escenas de Los Soprano en las que se nos mostraban platos de esas delicias que se preparan en las cocinas italianas.

La serie, además, es una secuencia continua de casas extravagantes, hombres con una chulería y un ego que salen de la pantalla, joyas y horteradas varias, sobre todo en la forma de vestir de los mafiosos, alejados por completo de la elegancia típica de las películas americanas que tanto fascinaban a los mafiosos italianos de verdad. Aparecen el chándal con goma por el tobillo y los calcetines blancos, las deportivas con colorines y las crestas endurecidas por el litro y medio de gomina que necesitan para mantenerse duras como piedras. Las mujeres guapas que pensamos que acompañan a los mafiosos desaparecen, más bien solo les están permitidos a los jefazos más importantes. Y estas no son lo que se dice ejemplos del buen gusto. Además, las casas de los más importantes mafiosos en los barrios más bajos y pobres de la ciudad son una colección de muebles, pinturas, moquetas, estatuas y un largo etcétera de cosas feísimas y carísimas que se compran por el mero hecho de ostentar. En algo se tendrán que gastar todo el dinero que ganan con la droga.

La serie Gomorra ha gozado de un éxito rotundo en Italia, siendo emitida por la Cadena Sky Italia, canal de pago encargado de emitir bombazos como Juego de Tronos o House of Cards, y a ambas las ha llevado la delantera en cuanto a audiencia se refiere en el país transalpino. Además se han vendido los derechos a más de 130 países en todo el mundo lo que refleja el éxito y las posibilidades que tiene la serie en el futuro, pues se espera una tercera y cuarta temporadas. En España la primera temporada fue emitida por La Sexta, y la segunda hay que apañárselas para verla por internet, pero aun así, merece mucho la pena.

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