Black Mirror: Playtesting

El segundo episodio de la tercera temporada de Black Mirror es, sin lugar a dudas, el peor de la serie. Si algo ha caracterizado la obra de Charlie Brooker es crear universos donde la tecnología invade todos los aspectos de la vida. Historias muy generales con las que se puede empatizar. Pero en Playtesting la trama versa sobre un personaje con problemas ajenos a esa tecnología -además de los derivados con la realidad virtual-, con los que es más difícil sentirse identificado.

Además, la construcción del capítulo no deja de plantear dudas sobre si era necesario colar infinitos giros de guion en apenas unos minutos. Así, Playtesting trata sobre un joven mochilero estadounidense (Wyatt Russell) que decide coger su macuto y recorrerse todo el planeta, con la idea de acumular esperiencias ahora que puede, explicando posteriormente el porqué. Otra de las causas para ponerse el mundo por montera será huir de su madre, que le telefonea constantemente. Aunque él siempre ignora las llamadas.

La última parada en su viaje antes de regresar a su casa es Reino Unido. Allí descubrirá que no tiene dinero para comprar el billete de vuelta. Una chica que conoció gracias a una app (Hannah John-Kamen) le recomendará apuntarse como testador de videojuegos de una importante empresa, ya que los emolumentos son bastante beneficiosos. Sólo tendrá que probar un innovador y desconocido aparato de realidad virtual diseñado por un esquivo genio del mundo del entretenimiento.

descarga

Los mimbres del capítulo hacen pensar que la empresa está dirigida por un genio del mal y que el oscurantismo que envuelve al proyecto se debe a que oculta una faceta perversa. A eso hay que sumar que la chica que conoció el protagonista le pidió que fotografiase el proyecto, ya que trabaja en una revista de videojuegos y podría conseguir bastante dinero por unas simples fotos.

Cuando llega a la sede de la empresa le hacen firmar un contrato de confidencialidad. Justo en el momento que la trabajadora de la compañía deja la habitación para solicionar un problema con el contrato enciende el móvil, que le habían obligado desconectar por motivos de seguridad, y fotografía el proyecto.

Sobre este proyecto, es una versión mejorada de las actuales gafas de realidad virtual, como las de Oculus. Pero se complementa con un chip que implantan en la nuca, llamado ‘la seta’. Además, las gafas sólo son necesarias unos segundos, luego se puede apreciar la realidad virtual sin ellas. Cuando lo prueba por primera vez juega a una versión futurista del Guacamole, intentando golpear a un topo que sólo ve él.

Pero más adelante le llevarán a probar el siguiente nivel. El objetivo de la compañía es crear un videojuego de terror que sea capaz de detectar los miedos de cada uno, utilizando para ello el chip. Le llevan para ello a una casa que aparece en otros juegos de la empresa, aunque antes han necesitado actualizar ‘la seta’ que llevaba en la nuca y volver a ponerle las gafas de realidad virtual.

Cuando llega a la casa empiezan a materializarse sus temores -arañas, el matón del colegio…-, pero incluso esa realidad virtual, que teóricamente no puede hacerle daño, es capaz de herirle. Logra convencer a los trabajadores de la empresa para que le saquen de ahí, pero es ahora cuando llega el primer giro de guión. Se descubre que el mayor miedo que tenía era perder todos lo recuerdos, al igual que su padre, enfermo de alzheimer. Motivo por el que decidió acumular el máximo de experiencias posibles.

Se cree que no puede abandonar el videojuego, pero le desconectan y aparece en la habitación, la segunda vez que le pusieron las gafas. Tras creer que ya está en el mundo real, irá a su casa y descubrirá ahora que es su madre, a la que había esquivado durante meses, la que no recordaba nada. Pero otro nuevo giro en la trama nos lleva a la primera vez que se había probado las gafas.

El protagonista yace muerto, debido a una llamada de su madre que interfiere con el videojuego. Lo que para él han sido días ha pasado en apenas cuatro segundos. Por lo que, al más puro estilo Origen de Nolan, la realidad se ha ido montando en capas.

La realidad y los videojuegos

Playtesting trata el futuro de la realidad virtual, sí. Pero trata los miedos de un personaje del que no sabemos nada. Ni sobre su pasado ni sobre sus deseos. Por lo que sus traumas importan bastante poco al espectador. Black Mirror construye sus capítulos sobre personajes tipo, no sobre gente con historias definidas. El momento Waldo es un ejemplo de esto: lo importante es el muñeco, similar a los populistas de hoy en día, que aprovecha los medios para hacerse con el poder. No el tío que controla.

Puede que este problema venga derivado del tratamiento de la realidad virtual. El enfoque es también diferente al del resto de capítulos. Normalmente se trata de sociedades en las que la tecnología ya ha alterado el normal funcionamiento de la vida. No de proyectos de una empresa de videojuegos.

La crítica buscaba enlazar la realidad virtual y la confusión con el mundo real, pero el resultado acaba siendo una película de terror mala de una hora. Son usuales los vídeos de gente con gafas de realidad virtual que pasan un mal momento o pierden la verticalidad con cómicas consecuencias. La exageración lleva a Brooker a matar al protagonista por sus traumas personales.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s