La llegada (2016), de Denis Villeneuve

La ciencia ficción ha buscado siempre librarse de corsés autoimpuestos que han hecho de ella un género cinematográfico menor. En los últimos años Hollywood ha capitaneado estos intentos y ha gestado obras de dudosa calidad -y pantanoso futuro- como Gravity (2013), Interstellar (2014) y The Martian (2015). Todas plagadas de estrellas delante y detrás de las cámaras. Todas con certificado de rigor científico. Pero La llegada, película del canadiense Denis Villeneuve, es la que parece haber encontrado la fórmula.

Es difícil que ocupe un puesto del podio de la ciencia ficción, acaparado por la pletórica 2001: Una odisea en el espacio (1968), Alien: el octavo pasajero (1979) y Blade Runner (1982) -Villeneuve estrenará la segunda entrega de ésta última en 2017-. Aun así, esta obra basada en un relato corto titulado The Story of Your Life, escrito por Ted Chiang, hace méritos para ser un punto y aparte.

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Fuente: Filmaffinity

Cuando doce naves extraterrestres llegan a la Tierra el paso natural sería una orgía de explosiones sin parangón, gente corriendo entre edificios derruidos y frases lapidarias pronunciada por gente guapa. Pero en La llegada no. Utiliza ese pretexto para exponer problemas sobre los límites del lenguaje o la incapacidad de la humanidad para remar en la misma dirección, incluso en una coyuntura crítica como es la aparición de estos monolíticos ovnis en distintos puntos del planeta.

Tras la llegada de los ‘cascos’, el ejército estadounidense solicitará los servicios de una reconocida lingüista (Amy Adams) y de un físico teórico (Jeremy Renner) para intentar descifrar cuál es el motivo del aterrizaje. Pero lo que plantea Villeneuve es cuál es límite del lenguaje. Nuestra capacidad cognitiva llega hasta donde permiten las palabras. Ya sean las que conocemos o las que existen. Por ejemplo, los ingleses tienen una palabra para encogerse de hombros –shrug– aunque, sin duda, es mucho más certero un emoji: ¯\_(ツ)_/¯. Motivo por el que en muchas ocasiones se toman palabras prestadas de otros idiomas, como sorpasso, ya que gracias a esos extranjerismos se facilita la construcción del discurso.

Emerge entonces lo inefable. Lo que no podemos expresar. Idea similar a la que exponía George Orwell en su conocida obra 1984 gracias a la neolengua. Un gobierno autoritario limitaba la realidad poniendo topes al lenguaje. Si algo no está en nuestro vocabulario no existe.

Los contactos continúan y van dejando mella en la lingüista, que va conociendo este  lenguaje, basado en círculos de tinta pintados en el aire. Aprendizaje gradual que muta su forma de entender el mundo -y el tiempo-. Esta parte de la película se basa en la hipótesis Sapir-Whorf. Una teoría que apuesta por el relativismo lingüistico. Asegura que no pensamos de la misma manera cuando utilizamos otro idioma y nuestra percepción del mundo cambia cuando nos sumergimos en otra lengua. Autores como Vladimir Nabokov o Samuel Beckett escribieron la mayor parte de su obra en lenguas distintas a la suya. Teniendo en cuenta dicha hipótesis, sus escritos podián haber sido diferentes si los hubiesen realizado en su lengua materna.

Para construir la obra el director utiliza un tiempo pausado, aumentando gradualmente la tensión. Además de una única explosión. Algo difícil de creer tratándose de en una película de ciencia ficción. La voz en off que utiliza en varias ocasiones, combinada con flashbacks, sirve para impregnar algunos momentos de un tono lírico similar al de Terrence Malick, director de El árbol de la vida o La delgada línea roja.

El mensaje de La llegada acaba siendo un alegato humanista. El caos producto del intercambio de mensajes entre dos civilizaciones será el detonante. Aquí deja a un lado las tesis sobre el lenguaje y pasa a hablar sobre -la más que posible- incapacidad de los dirigentes de la Tierra de llegar a un acuerdo. Menos interesante que la parte sobre lingüística, pero que coloca a la palabra como única herramienta para salvar al hombre. Una película que hace parecer interesante la lingüística merece respeto.

 

 
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2 comentarios en “La llegada (2016), de Denis Villeneuve

  1. “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” (Ludwig Wittgenstein)
    “El mundo no es como es el mundo, el mundo es como yo digo que es” (Juan Abarca, de Mamá Ladilla)

    Me gusta

  2. Pingback: La obra de Ridley Scott, del cine de culto al cine por encargo |

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