Lolita, de Vladimir Nabokov

Vladimir Nabokov es considerado como uno de los mejores novelistas del Siglo XX, entre otras y especialmente, gracias a su obra Lolita, publicada en 1955. Nabokov es de origen ruso, descendiente de una familia aristocrática de San Petersburgo, la cual se exilió de Rusia a Inglaterra una semana después de que se diera el estallido de la revolución bolchevique por miedo a lo que pudiera pasar, cuando Nabokov apenas contaba con 20 años.

Fue a partir del exilio y del asesinato de su padre a manos de un enemigo político partidario de los reyes zaristas cuando Nabokov comenzó a escribir obras en ruso bajo el seudónimo de Vladimir Sirin en el periódico que su padre fundó en Berlín, de corte liberal. Más tarde se trasladaría a París y terminaría huyendo de la Segunda Guerra Mundial a Estados Unidos, país que le acogió para el resto de su vida y donde impartió clases de literatura rusa en dos universidades y se dedicó a dos de sus grandes aficiones: crear problemas de ajedrez y el estudio de lepidópteros. Aquí también cultivó su faceta más importante: la escritura. Fue aquí cuando Nabokov abandonó la escritura en su lengua materna y comenzó a usar el inglés.

Pues bien, si Nabokov aún viviese habrá repulsado estos párrafos que he escrito sobre su vida pues una de sus teorías sobre la literatura es que no había que fijarse en quién escribía la obra ni cómo había vivido, si no que solo había que fijarse en lo que había escrito. Otro de sus pilares fundamentales a la hora de entender la literatura, es que una novela no ha de ser utilizada para la enseñanza de nada y que esta debe ser utilizada únicamente para dar placer estético con las palabras a la vez que se cuenta una historia.

Esto último está muy bien plasmado en Lolita. La obra nos es contada mediante la voz de un tal Humbert Humbert a través de unos manuscritos que este escribe en la cárcel. Humbert es un pedófilo con una especial obsesión por las muchachas pubescentes a las cuales llama nínfulas, si bien no todas las muchachas pubescentes son nínfulas, pues deben tener unas “características especiales”.

Les he de confesar que esta entrada estaba planeada para ser hecha después de aquella que hicimos de El túnel, de Ernesto Sabato, pero mantener la mente en dos obras que reflejan tan bien lo peor de un hombre era demasiado. La obra de Lolita fue publicada en 1955 por una editorial parisina dedicada en su gran parte a la pornografía, y costó años que fuese aceptada en países como Estados Unidos o Inglaterra, donde de hecho, fue censurada. Y es que el comienzo del libro ya nos da una indicación de lo que nos espera:

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes: Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita”

Humbert es aparentemente un hombre normal que vive en París y es especialista en literatura. Pero los lectores conoceremos de su puño y letra los “problemas” que este sufre a causa de su pederastia y como trata de ocultarlos en su faceta de intelectual, o bien como trata de buscar siempre mujeres adultas que sean lo más parecido a nínfulas. Pero esto nunca funciona. Humbert se traslada a los Estados Unidos, al pueblo de Ramsdale, en Nueva Inglaterra, donde, cosas del destino, va a parar a la casa de Charlotte Haze, madre de Dolores Haze, de la cual nuestro Humbert cae perdidamente enamorado y a la cual cariñosamente llamará Lolita.

El enamoramiento es tal que Humbert comienza a perder los estribos. De esto ya tenemos alguna información, aunque sea breve, pues a lo largo de la obra se nos cuenta que nuestro protagonista ha estado alguna que otra vez en sanatorios mentales.

Lolita tontea con Humbert, Humbert cae rendido ante Lolita, Charlotte Haze se enamora de Humbert y este ve una oportunidad de oro en casarse con ella para no alejarse de Lolita. A la vez que se dan los acontecimientos, Humbert va escribiendo un diario en el cual nos confiesa el odio que tiene a Charlotte y sus malévolos planes. Pero Charlotte lo encuentra y, cuando está a punto de destaparle, a este le “sonríe la suerte por primera vez en la vida” y ella es atropellada fortuitamente. A todo esto, Lolita esta en un campamento de verano, y Humbert Humbert decide ir a buscarla sin comentarle nada sobre su madre.

Perdón, la piensa decir que está enferma y que van a verla al hospital, mientras pasan por multitud de pueblos y ciudades de Nueva Inglaterra, lo que implican muchas noches de habitaciones de hotel juntos. Pero la suerte vuelve a sonreír al pedófilo, y la muchacha le cuenta que durante la estancia en el campamento ha tenido relaciones sexuales con un muchacho, y le concede la misma venia al adulto.

Así comienza un viaje de dos años, durante el cual Humbert nos cuenta sus artimañas para tener engañada a la niña o el sistema de pagos que tienen entre ambos: el adulto la compra cosas que esta desea o la permite realizar actividades que la niña quiere hacer a cambio de… imagínenlo ustedes. En este período de tiempo recorren gran parte de los Estados Unidos, y en el viaje se nos narra parte de la forma de vida estadounidense a través de la niña y de la multitud de paisajes y lugares que recorren, sin perder de vista la historia de nuestra “pareja”, pero sobre todo, siendo fiel a la máxima del autor que ya apuntamos más arriba: lo principal es el placer estético de leer la obra. Y esto es complicado teniendo en cuenta lo que se está leyendo.

Tras estos dos años de viajes, Humbert decide inscribir a Dolores a un “colegio de señoritas”, celoso del mínimo contacto que pueda tener la niña con personas del sexo contrario que no sean él. Pero ella está harta de la vida que la da su padrastro y conoce a otro hombre maduro. Lolita convence a Humbert de abandonar el colegio y volver a viajar, a lo que él accede. En este segundo viaje, el protagonista sospecha de que alguien le sigue y le va a arrebatar a su nínfula, pero termina dando por sentado que son paranoias debidas a su ciego enamoramiento por la niña. Pero nada más lejos de la realidad, Lolita es rescatada por un hombre, el cual termina echándola a la calle por no acceder esta a rodar escenas pornográficas. Lolita conoce a otro hombre, y poco después se nos desvela que a sus 17 años está embarazada, casada y sin dinero.

Humbert a su vez intenta rehacer su vida con otra mientras la busca, cuando recibe una carta de Lolita pidiéndole ayuda. Es aquí donde la novela da un vuelco y entra en juego el misterio. Humbert termina por descubrir al hombre que le arrebató su vida y decide hacer lo mismo con él, a su vez que se despide definitivamente de su Lolita dándola un buen puñado de dólares para ayudarla a rehacer su vida.

Y el autor lo logra. Logra transmitir un extraño placer estético a la lectura contando una historia tan horripilante como la que cuenta. Lolita es el ideal de Nabokov de la literatura llevado a la realidad.

Anuncios

2 comentarios en “Lolita, de Vladimir Nabokov

  1. Pingback: La llegada (2016), de Denis Villeneuve |

  2. Pingback: Diez (nuevas) recomendaciones para el Día del Libro |

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s