Perspectiva diferenciada de la batalla socialista.

La batalla del PSOE no es una simple batalla por el poder en la que una facción del partido quiere derribar a la otra. Si bien sí que hay una lucha interna importante, si miramos el problema desde una perspectiva que no sea puramente española, podemos enmarcar el problema en dentro de otro mucho mayor y quizá más trascendental: la crisis de la socialdemocracia europea.

La socialdemocracia europea ha sufrido un progresivo deterioro en los últimos años, muy acentuado después de la crisis económica y en algunas ocasiones con la coincidencia del surgimiento o crecimiento de movimientos anti elitistas independientemente de su ideología. Unos dicen que el crecimiento de estos movimientos se debe precisamente a ese bajón de la socialdemocracia tradicional pues son partidos que llenan el vacío que esta ha dejado y otros que la socialdemocracia ha bajado a causa del nacimiento/auge de estos. Esto es algo que nunca se podrá saber con claridad, y seguramente haya parte de ambas, si bien el que suscribe se atreve a indicar que el factor “llenar el vacío de la antigua socialdemocracia” tiene mucho más peso, y les voy a explicar por qué.

Tradicionalmente la socialdemocracia europea ha sido el partido mayoritario en casi todos los países junto con el partido conservador de turno. Esto no significa que haya existido siempre un bipartidismo, si no que casi siempre ha habido dos partidos mayoritarios en la mayoría de sistemas políticos europeos. Este enfrentamiento significaba el choque entre dos maneras distintas de ver la política, unos con una visión continuista y otros con una visión más rupturista y en contra de las élites dominantes.

El ascenso de la llamada “tercera vía”, el intento de mezclar una socialdemocracia clásica con políticas económicas liberales y la privatización de servicios públicos, causó mucho revuelo a comienzos de siglo. Estas políticas las encarnó el ex primer ministro británico Tony Blair, el cual arrasó con estas políticas en Reino Unido, lo que causó que este modelo se extendiese por el resto de Europa. El problema llegó con la crisis de 2007. Aquí los partidos socialdemócratas que habían abrazado la tercera vía se vieron incapaces de revertir la crisis o al menos de dar una respuesta alternativa a las políticas económicas liberalizadoras que se mandaban desde la Unión Europea. En este momento es cuando se empieza a notar el bajón en votos, la pérdida de elecciones y la confusión en el centro izquierda tradicional.

Según el país en el que nos fijemos, se nota el bajón de estos partidos y la decisión que se ha tomado en cada caso para tratar de evitar la pérdida total de votos. Vayamos por casos:

En Alemania se ha dado un acercamiento al partido conservador de la todopoderosa Merkel, ayudando a este a ser el partido de gobierno. Tiene un rival en la izquierda, Die Linke, el cual a día de hoy no es capaz de derrotarlo en las urnas. Pero quizá el caso más llamativo es el rival que ha surgido en la derecha, un partido cercano al nazismo capaz de ser la fuerza más votada ni más ni menos que en la capital, Berlín.

En el caso francés, el partido socialdemócrata es el que está gobernando en la actualidad, siguiendo la senda de las reformas comandadas por Europa al estilo España. Este está perdiendo todas las elecciones que se están dando en el país, haciendo ganadores al centro derecha de Sarkozy, pero también a la extrema derecha de Marine Le Pen. No conformes con alimentar a la derecha, además se le está poniendo en contra a la gran mayoría de sindicatos, partidos más a su izquierda y provocando escisiones dentro del partido de gente que aboga por volver a las raíces izquierdistas tradicionales por hacer políticas que estos consideran demasiado neoliberales.

En Italia el caso es similar al francés. El centro izquierda es el partido del gobierno y está abogando por reformas más cercanas a la derecha europea que a la izquierda tradicional, pero en este caso el rival más directo le ha surgido a su izquierda con el movimiento cinco estrellas, capaz de ganarle ni más ni menos que en Roma y en Turín.

En el caso inglés tenemos el ejemplo contrario. El partido laborista se vio relegado a un segundo plano en las elecciones y tomó las riendas de este un laborista de los más escorados hacia la izquierda: Jeremy Corbyn. En este caso se ha abogado por desligarse de los conservadores y hacer oposición frontal a las políticas liberales y de austeridad, si bien le ha costado mantener el liderazgo por la oposición férrea que encontró dentro de su mismo partido.

Con estos ejemplos podemos ver de otra forma la crisis dentro del PSOE. No es solo una crisis por el poder o una crisis por hacer que Rajoy gobierne o no. Es una crisis de identidad del propio partido. El PSOE no sabe lo que es ni a qué juega. Y se han destapado las cartas. Sánchez, no sabemos muy bien si por ideología o por mantenerse en su puesto, tomó la decisión de parecerse a Jeremy Corbyn, acercarse más a la izquierda y tratar de formar un gobierno que eche a Rajoy del poder. Mientras que los opositores a Sánchez parece ser que se decantan más por el caso alemán o italiano, acercarse al partido conservador y formar un gobierno con este, a pesar de que nadie, salvo contadas excepciones como Felipe González, se han pronunciado en esta línea

Lo fundamental de esto no es quien tome el poder ni lo que suceda, lo importante es que esto tendrá consecuencias a largo plazo, que dependerán de la repuesta que den los votantes a la nueva identidad del PSOE. Lo que está claro es que el hueco que se deje será ocupado por otro partido. Si se acercan a la izquierda esto lo hará Ciudadanos o el PP, mientras que si se escoran a la derecha dejan el camino libre a Unidos Podemos para consagrarse como la única fuerza política de izquierdas.

Otro problema para el PSOE es lo que pase dentro de sí mismo. Está quedando claro según se desarrollan los acontecimientos que está comenzando a haber batalla entre unas federaciones territoriales contra otras. Es claro que las federaciones andaluza, extremeña y castellano-manchega son las que han tomado la iniciativa para hacer del PSOE un partido más escorado hacia la derecha, mientras que las federaciones de Baleares, Cataluña y otras más pequeñas han tomado partido por apoyar el plan de Sánchez de acercarse a la izquierda. Una vez terminado el conflicto, ¿serán capaces de mantenerse unidos o estamos asistiendo a la disolución del PSOE desde dentro de sus propias federaciones?

Por lo menos en España no nos hemos de preocupar de que crezca un partido cercano a las ideas de Hitler como sucede el Alemania o la extrema derecha de Le Pen como en Francia…

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3 Comments

  1. Le Pen es a Hitler lo que Pablo Iglesias es a Stalin. Decía Bernstein que el socialismo no mesiánico es liberalismo comprometido con la democracia, porque pensaba que el liberalismo no podía ser conservador. La crisis provoca demandas redentoras. En mi opinión entre Ps Cs y PSoE solo hay hueco ideológico para 2

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  2. No pienso rebatir a Bernstein, eso es demasiado nivel para mí.
    En cuanto al espacio ideológico estoy de acuerdo y el problema de ello está en la pelota del PSOE. Según los últimos acontecimientos parece que va a buscar el espacio de C´s, veremos cómo les sale la jugada…

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