Pactópolis.

Acercándose están las elecciones del 26-J y lo único que sabemos del futuro político del país es que se van a necesitar pactos entre las fuerzas políticas para establecer un gobierno. Los resultados de las elecciones se intuyen en cierto modo gracias a las encuestas que, si bien no son predicciones exactas ni es esa su función, nos dan imágenes sobre cómo está la situación política en el momento en que se realizan. Estas nos dicen que el PP será la fuerza más votada, no la ganadora de las elecciones; que el sorpasso de Unidos Podemos al PSOE es posible y que Ciudadanos se establece como cuarta fuerza política cumpliendo la función de partido bisagra entre las grandes formaciones políticas tradicionales.

En este clima de incertidumbre sobre quién va a presidir el país se habla mucho de los pactos postelectorales. De hecho, desde amplios sectores de la sociedad se demanda a los políticos que expresen claramente con quienes tienen o no intención de pactar para así planear su voto. Los partidos más claros hasta la fecha han sido en primer lugar el Partido Popular y la confluencia de Unidos Podemos, y un poco menos, Ciudadanos.

En el PP saben que van a ser primeros en votos y escaños, pero también saben que van a necesitar un apoyo para gobernar. Hablan abiertamente de que prefieren gobernar con  C´s, pero como esto es complicado que llegue a darse por la suma de escaños necesaria tampoco les cuesta hablar de la Gran Coalición del PP y PSOE, y si acaso C´s.

Por otra parte Unidos Podemos nos habla del Gobierno a la Valenciana, el cual estaría formado principalmente por Ps y PSOE, encabezando el gobierno la fuerza más votada. Esto tampoco sumaría apoyos parlamentarios suficientes, así que desde la confluencia se habla de  buscar apoyos en partidos nacionalistas periféricos, entre los que destaca como preferido el PNV. No se descartan otras opciones como son los partidos catalanes, pero las negociaciones con estos serán harto complicadas dado que son partidos abiertamente independentistas.

Este gobierno es, quizá, el más complicado de realizar. En primer lugar por la división interna que sufre el PSOE, y en segundo lugar porque necesitan ponerse de acuerdo muchas formaciones muy distintas entre sí. Si se imaginan a las confluencias que cohabitan en Unidos Podemos (Mareas, Equo, el propio Podemos, Izquierda Unida, los gatos de Alberto Garzón, y un largo etcétera), a los partidos nacionalistas y al PSOE barriendo cada uno para su casa en la negociación se aprecia fácilmente que no será fácil. El punto a favor es que comparten ideología, aunque sea de una forma más o menos escorada a la izquierda.

También viene bien recordar que Ps prometió pactar con el PSOE en las anteriores elecciones un Gobierno a la Valenciana y esto no se dio. PSOE pactó con C´s. Desde Ps nos dicen que por coherencia a sus propuestas, dado que querían pactar con fuerzas progresistas y de izquierdas; mientras que desde el PSOE nos dicen que es porque Ps se alía con el PP para hacerles una pinza buscando su desaparición. A mi juicio ambos tienen parte de razón, ya que a Ps le viene bien restar votos al PSOE y además no pacta con formaciones contrarias a sus ideas. Otra cosa es que se alíe con el PP…

A Ciudadanos le situamos un escalón por debajo en su claridad en los pactos, pues, si bien ha dicho continuamente que aboga por una gran coalición entre PP, PSOE y ellos mismos, y que no hará a Rajoy presidente, hay que hacerse algunas preguntas al respecto y hacer algunos apuntes: ¿Qué sucedería si PP y PSOE llegan a un acuerdo y les dejan fuera del gobierno? ¿Van a participar en la oposición con Ps o van a ser el segundo bloque de la oposición? Además, desde la formación naranja se ha dicho que Rajoy no está legitimado para gobernar por haber permitido la corrupción en su partido. ¿Y si Rajoy no se va? ¿No apoyarán entonces la Gran Coalición? ¿Qué políticos del PP sí servirían a C´s para pactar? ¿Habría que hacer una regeneración a fondo en el PP o simplemente vale con la cabeza de Mariano para regenerarlo? ¿Por qué Rajoy está deslegitimado y no el PP entero, estando constatado por un juez que se financió ilegalmente y que dentro de este se han pagado sobre sueldos en B? ¿Eso no deslegitima a un partido político? Es cierto que la CUP consiguió lo que parecía imposible, hacer que Mas se fuese del sillón de la presidencia de la Generalitat catalana. ¿Podrán hacer lo mismo desde C´s?

El partido de Albert Rivera se vende como el centrismo en la política española, como el partido que se encuadra entre las dos formaciones mayoritarias que están a su izquierda y derecha, lo que les convierte en un partido centrista. De hecho, en la escala ideológica del CIS se les sitúa como tal en el número cinco de la escala. Esta estrategia podría ser muy buena si no tuviese un problema: Podemos existe y esto causa que haya cuatro fuerzas políticas, con lo que no hay centro claro entre las grandes fuerzas políticas. No digo centro ideológico, sino centralidad en cuanto a los partidos y el tablero político existente. Se sabe que Podemos y PP son la izquierda y la derecha respectivamente, que el PSOE se dice más moderado que P´s pero de izquierdas, y C´s se dice más de derechas que el PSOE. Por tanto, no es un partido de centro sin más, es un partido de centro derecha, igual que se podría decir que el PSOE es un partido de centro izquierda. Además si fuese un partido de centro sin más, no pediría únicamente la cabeza de Rajoy para pactar con el PP. Pediría que relajasen el tono o que las propuestas de derechas del PP se acercasen al centro ideológico con el que se identifican y les identifican los ciudadanos.

El último en discordia y el que más tiene que decir es el PSOE. En campaña se ha limitado a decir que no habrá Gran Coalición y que Ps no va a gobernar España. También que la fuerza que gobierne ha de ser la que logre más apoyos parlamentarios, como queriendo decir: si el PSOE logra el apoyo de partidos que sumen más que el PP, siendo esta la primera fuerza, o bien Ps o bien el PP deberían de apoyarnos. El problema es alcanzar esos números.

La guerra interna en el PSOE es palpable, estando Susana Díaz a la espera de que le corten la cabeza a Pedro Sánchez para ocupar la secretaría general del PSOE y seguramente formar la Gran Coalición en cuanto pueda, pues es sabido que Susana se identifica mucho más con el PP que con las izquierdas de Podemos e Izquierda Unida. Esto supone un problema interno en el PSOE, dado que la lucha entre los partidarios del gobierno del cambio, progresista, de izquierdas o llamenlo como lo quieran y los partidarios del la Gran Coalición para tratar de eliminar o al menos mermar todo lo que se pueda a Podemos, que se ha convertido en el enemigo número uno de la hegemonía del PSOE entre los votantes de izquierdas, supone una división bastante fuerte que evita que cumplan uno de los principios fundamentales de los partidos políticos: hay que dar imagen de ser fuerte y de que no hay ningún problema dentro del partido para demostrar que cuando gobernemos sabremos mantener el mismo orden allá donde tengamos el poder.

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