¿Qué es Podemos?

La confluencia ya firmada entre los tres partidos más representativos de la izquierda española, Podemos, Izquierda Unida y Equo, ha dado lugar a ríos de tinta sobre lo que esto supondría de cara a las elecciones próximas del 26-J. Dejamos a un lado al PSOE, el cual deja serias dudas de ser realmente un partido socialista y obrero al menos en el campo de las políticas económicas, no así en las de sus propuestas.

Banalidades carentes de fundamento en su mayoría, como que si en política dos más dos no siempre son cuatro (esperemos que esto no sea indicio de una vuelta de Fran Perea al panorama musical español); que si esta confluencia quita la careta a los podemitas y dejan ver que en realidad son comunistas cubano-venezolanos; que si la financiación de Maduro le viene bien a IU para quitarse de encima su impagable deuda; que si la división entre errejonistas e iglesistas; que si el empoderamiento de la facción más radical y anticapitalista del partido ante los moderados; que si la abuela fuma y miles de cosas más que seguro se les vienen a la cabeza.

El caso es que las últimas encuestas que se manejan en los medios de comunicación han dado como posible el famoso sorpasso de la ahora llamada Unidos Podemos al PSOE, es decir, que esta primera formación puede adelantar al histórico partido del puño y la rosa en votos y, lo más importante, en escaños. Inclusive dando lugar a lo que la matemáticas nos han dicho siempre en contra de lo que los tertulianos nos dicen ahora: dos más dos suele sumar cuatro. Nótese que todos los podemitas acérrimos hace apenas un mes despotricaban de estas mismas encuestas por decir que Podemos había dado un enorme bajón a causa de su mala gestión de los pactos ante la opinión pública y, por qué no decirlo, por la enorme cantidad de mala prensa recibida en los últimos meses. Ahora están encantados con estas por darles estos buenos resultados. También ha de hacerse notar que estas encuestas a estas alturas son poco exactas y representativas de la realidad dado que algunas de ellas incluso llegan a tener un margen de error de más/menos ocho escaños. Casi nada.

Ante esta situación de confluencias y de un posible gobierno progresista tras las próximas elecciones me ha venido a la cabeza una pregunta aparentemente muy simple, pero que me resulta harto complicado de responder: ¿Qué es Podemos?

Desde el principio, en Podemos se han visto dos “bandos”: los errejonistas, partidarios de una socialdemocracia depurada al estilo 15-M, sin decir que se es de izquierdas directamente y vendiendo que se es una formación transversal; y los Iglesistas, más partidarios de una unión de todos los principales partidos de izquierdas, sin llegar a perder la identidad de la formación de no ser de izquierdas por completo, pero sí uniéndose con los que lo son de manera declarada para tratar de convertirse rápidamente en la referencia de izquierdas de España acabando con el PSOE. Nunca he creído que esto haya supuesto luchas internas más allá de discrepancias políticas y estratégicas, siendo estas únicamente en los medios a seguir para lograr unos fines comunes, pero están ahí y es la pieza angular, en mi opinión, que define a la formación morada.

Podemos comenzó siendo una formación llena de gente de izquierdas de múltiples espectros, algunos de ellos salidos del 15-M, otros de la izquierda anticapitalista, otros de las universidades y otros que simplemente pasaban por allí y les gustó el color morado. Después se centraron en ser un partido ni de izquierdas ni de derechas, a pesar de que todos sabíamos que era un partido a la izquierda del PSOE, pero se relajaron un poco en sus propuestas para ser una formación más transversal de lo que era Izquierda Unida, pues como todo politólogo y la gran mayoría de la gente sabe, las elecciones se ganan en el centro y no en los extremos. Esta mezcla de estrategia de la transversalidad sumada a la de juntarse a todo partido pequeño del progresismo español, le supuso a Podemos y sus confluencias territoriales dar un salto cuantitativo, en cuanto a número de escaños se refiere, enorme: de no tener representación parlamentaria a tener 69 escaños.

Ahora, después de la unión con el partido con representación parlamentaria más escorado a la izquierda en el ámbito nacional, pues a nivel territorial podemos encontrar a Bildu como partido más a la izquierda, la coalición ha quedado como la alternativa más a la izquierda en el espectro político parlamentario, y más aún después de fichajes como el de Diego Cañamero para ser cabeza de lista en Jaén, siendo este el dirigente del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), sindicato muy anclado en la acción directa, que no violenta, abiertamente declarado anticapitalista y muy escorado a la izquierda. La trayectoria de este señor es rica y amplia en cuanto a acción sindical se refiere, y ha dedicado su vida a luchar por los derechos de los jornaleros más pobres del campo andaluz, de los que él mismo fue trabajador, pero esto no quiere decir que necesariamente sea un buen fichaje para un partido político.

Estos fichajes, alejan a Podemos de su imagen de partido transversal que daba antes de las anteriores elecciones generales, le escora más en la izquierda y le alejan de las promesas de regeneración que se han hecho desde esta formación una y otra vez. Si bien es cierto que este hombre no ha estado en unas instituciones políticas en su vida salvo el ayuntamiento de su pueblo, no creo que regenerar la política sea meter a gente al partido que ha estado 40 años protestando al lado de Sánchez Gordillo. Habrá que darle la oportunidad, dado que este ha sido elegido en unas primarias por los militantes y simpatizantes de la formación, pero no creo que en un partido que se busca la transversalidad sea lo más adecuado escorarse a la izquierda radical andaluza.

Pero, ¿y si estos fichajes hacen que se ganen unas elecciones? Si hacen que se gana unas elecciones, un imposible hoy en día, o al menos hacen que se adelante al PSOE y se forme un gobierno con Podemos-IU en cabeza, posible por completo en la actualidad, no habrá más que quitarse el sombrero. Pero los problemas, en mi opinión, llegan después.

Habrán de lidiar con el establishment español, los grandes empresarios, las élites sociales y económicas, la conferencia episcopal, el cura del pueblo de la madre de Errejón, y, lo más importante: la Unión Europea. Y esta lidia no sé yo si será sencilla de hacer desde una izquierda considerada más radical aún de lo que ya consideran a Podemos. Sin contar la posible pérdida de apoyos que puede sufrir la coalición si se pierde la transversalidad y la moderación ideológica dentro de una lógica que permita lo más importante en la política vieja, los votos; y dentro de la nueva política: la frescura, la transversalidad, el no hacer caso de sectarismo y el remar todos juntos en la misma dirección con el objetivo de cambiar las cosas de la mejor manera posibles siempre dentro de las propias posibilidades.

¿Acertará Errejón con la estrategia de la transversalidad o lo hará Iglesias con su estrategia de ganar votos en la izquierda? De momento Errejón ya dijo que los grandes cambios sociales no se hacen desde un “we, the left” si no desde un “we, the People” mostrando su desacuerdo, Mientras que Iglesias ha conseguido coaligar su partido con otros muchos en el ámbito nacional y territorial, lo que remarca la identidad izquierdista del partido y lo puede hacer gobernar en un breve periodo de tiempo.

Hasta el momento, la base del éxito ha sido la mezcla de las dos maneras de ver la política a la vez que ha sido la piedra angular en la definición de la formación a ojos del que suscribe. Deberán de tener cuidado y cuidarse entre ellos, sin olvidar que están en el mismo barco, dado que no le podrían hacer mayor favor a sus rivales políticos que dividirse y no hallar puntos de encuentro y acuerdo para dirigir la formación que ellos mismos crearon.

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8 Comments

    1. Por supuesto que existe el ser de derechas y que ser de izquierdas y progresista no es el equivalente a ser bueno. Bajo mi punto de vista no hay una definición clara de lo que significa ser de izquierdas o progresista, eso depende de la visión que de cada uno. Como ejemplo: hay gente en España que considera a Ciudadanos como un partido progresista y de centro izquierda y otros que lo consideran por completo de derechas. Obviamente unos y otros comparten puntos de vista similares sobre lo que es ser de izquierdas o de derechas, pero la gradación es muy distinta.
      Lo que sí es claro es que estas definiciones existen y son muy importantes a la hora de formarse una opinión política y de ejercer el voto, por ejemplo. El decir que en Podemos hay unas ramas más escoradas a la izquierda que otras no significa por completo que unos sean más radicales que los otros en los fines a conseguir, sino más bien en los medios que se quieren emplear, al igual que sucede en la realidad. Me da la impresión de que es igual en otros ámbitos. Estoy seguro de que el PP e Izquierda Unida buscan lo mejor para su país y su gente, lo único que unos consideran unas formas de realizarlo y los otros unas completamente opuestas.
      Y muy posiblemente CCOO y UGT también sean parte del establishment, son organizaciones muy poderosas en el ámbito sindical con las que también habrá que lidiar en caso de buscar reformar la negociación colectiva o cosas relacionadas con los sindicatos.

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  1. ¿Pero cuál es la escala en la que se gradúa ser más de izquierdas o ser más de derechas? O, en otras palabras, ¿en qué se oponen la izquierda y la derecha?
    Sabemos que la retórica de los partidos políticos emplea esta distinción y mucha gente habla de ello (también se habla de “arriba” y “abajo”). Promediamos que entre la gente observada* mayoritariamente hay: gente de izquierdas que reconoce ser de izquierdas; gente que reconoce no ser de izquierdas (pudiendo admitir ser reconocido como de derechas); gente indiferente al distingo. Por ello, nos parece una cuestión central comprender el ser de izquierdas.
    ¿Por qué Podemos, Izquierda Unida y Equo sí serían de izquierdas, mientras que habría dudas respecto a Ciudadanos, el PSOE y el PP (por ejemplo)?

    *fuentes alienigeneadas

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    1. No creo que haya únicamente esos tres tipos de persona, quizá un tiempo más en la Tierra les ayudaría a apreciar mejor la hermosa diversidad humana 😉
      En Ciencia Política se utiliza la escala de posicionamiento ideológico. Esta es una línea recta con valores del cero al diez, siendo el cero la extrema izquierda y el diez la extrema derecha en la cual se pide a los ciudadanos que se sitúen a sí mismo y al partido al que votan. Así es como mejor sabemos qué partidos son de derechas por ejemplo y cuáles no. Esto también se puede dar en valores que son algo más subjetivos, pues antes de que lo partidos lleguen a interesar al CIS ya existían de antes y estaban definidos ideológicamente. Por ejemplo en España un partido de derechas no podrá decir nunca que hay que subir los impuestos o que hay que dejar de proteger la educación concertada mientras que uno de izquierdas no ganará unas elecciones si se posiciona en reducir el gasto público destinado a temas de ayuda social.
      Si quieres más información y de alguien que sabe mucho más que yo de esta disputa izquierda y derecha le recomiendo este artículo de Kiko Llaneras en el Español, y si ya lees de paso el Blog del cual es Editor (Politikon) serás experto en cuanto a temas políticos se refiere 🙂
      http://blog.elespanol.com/actualidad/la-batalla-ideologica-entre-los-partidos-en-cuatro-graficos/

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  2. Pingback: Habemus Trump |

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