La habitación (2015), de Lenny Abrahamson.

Si jamás hubiésemos salido de una habitación, si lo único que viésemos fuesen las sombras de lo real ¿Cómo podríamos saber, siquiera sospechar, de la existencia del exterior? Esto es lo que nos plantea Lenny Abrahamson en su última película, La habitación.

Joy Newsome (Brie Larson) es una chica que fue secuestrada cuando tenía 17 años. Su raptor la ha mantenido encerrada en el cobertizo de su jardín durante siete años, confinamiento que cambia radicalmente cuando, fruto de las frecuentes violaciones a las que este le somete, nace su hijo, Jack (Jacob Tremblay).

ROOM

Fuente: Filmaffinity

Jack, que nos es presentado al cumplir cinco años con el comienzo de la película, jamás ha salido de la habitación en la que nació, esa que a la vez hace las funciones de salón, dormitorio, cocina y baño. Por lo tanto, no hay nada más lógico para él que suponer que el mundo se limita al interior de estas paredes, que el resto es falso o inexistente o, como él mismo nos dice en su vocabulario infantil, “de tele”. Su único contacto con el exterior se realiza a través de la claraboya por la que el sol se deja ver. Nada más.

Lo peor de todo es que esta historia nos resulta familiar, ya que todos nos acordamos de escalofriantes sucesos como el Caso Fritzl. Esto hace que desde el primer momento nos compadezcamos de la situación de la madre, que deseemos una muerte vil a su secuestrador y, sobre todo, nos intrigue profundamente la percepción del niño.

El film tiene claramente dos partes diferenciadas: el argumento básico de la primera se podría resumir en la caverna de Platón; la segunda parte ahonda en los traumas y su difícil recuperación. Entremedias, utilizada como medio de transición de una a otra, la necesidad o deseo de acabar con la comodidad del mito y enfrentarse a una realidad que, pese a parecer hostil, es más rica y colorida.

Los dos intérpretes principales, Brie Larson y Jacob Tremblay, realizan una actuación magistral, lo que a la primera le ha valido ganar el Oscar a la mejor actriz. A su vez, también la película y el director fueron nominados, en mi opinión de manera muy merecida, a las categorías de Mejor Película y Mejor Director, pero no consiguieron llevarse la codiciada estatuilla a casa.

En definitiva, La habitación es una película que juega entre el genero psicológico y el metafísico, entre el ansia de libertad y el síndrome de Estocolmo. El director consigue llevarnos de la mano en este traqueteo por un valle de lágrimas donde los sentimientos se quiebran y en donde es imposible quedarse al margen. Asimismo, en un momento dado, nos parece ver el sol por primera vez.

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