Conejo Blanco

0

Erase una vez una caja rectángulo-grisacea, introducida a la realidad del folio mediante un comienzo tipiquísimo, cortada y pegada a un mundo de fabricación casera1. Pensando fuerte estornudé, mediante una muestra de tamaño uno, una de todas las salas que me sé, una que visite hace mucho, mucho tiempo. No se piensen que esto deja en curso alguna especie de contrato verbal que obligue a lo que nos atañe a calificarse como autobiográfico, ni que mucho menos lo convierta en tal, pero lo cierto es que esta historia se basa en mis recuerdos, pero no podemos descartar que la lógica interna del relato nos exija modificarlos ligeramente para mantener la coherencia y dotarle de dinamismo.

Así que, antes de que yo me calle y les dejé disfrutar de la interpretación de estos actores que se desconocen como tal, recuerden apagar el término posible o ponerlo en modo temporal. Por cierto, la caja primogénita quiso llamarse Sala de Interrogatorios, siendo a la par que condecorada.

1

-Little Little es el tipo más grande que jamás he conocido. Nunca pensé que acabaría siendo un jodido chivato, pero el Devenir me ha chingao, jodido mamón. Por cierto, ¿Hace cuánto tiempo nos seguís?.- dijo una persona que, junto a Robocop, llenaba la sala.

Este personaje, escogido en el casting de pensar en todas las personas que conozco, pienso o imagino, es el resultante de un unto personalísimo de prejuicios y postjuicios, sacado del cajón que llamamos Nada por el cogote, usando mis dedos mentales a modo de pinzas terrenales. El método por el que se escogió a Robocot me es completamente ajeno.

-Dos segundos, aunque ya no te hace falta preguntar por mierda así -respondió Robocop con su voz más humana, entendiendo esta última en su faceta real-. Empieza por el principio que enciendo la grabadora -dicho lo dicho, tras una seña, hecho-.

2.

-Mi nombre es Minombre. En mi idioma tiene un chiste que hace gracia, pero por aquí no lo pillaríais del todo, mas tampoco hablo igual que nadie, o así me lo parece desde que era un crío, al menos. Nací en Lugar de Nacimiento, tal y cómo corrobora mi documento de identidad. La ciudad no me trató mal, mi familia me educó y amó. El colegio lo dejé a los 3 años, o al menos de manera mental, ya que aprendí que para conocer hay que hacerlo en horario extraescolar, así que ese tiempo en la escuela lo podría invertir mejor en no necesitarlo.

“Conocí a Little Little en Salamandra. Ambos tendríamos unos 7 años y, acorde al pensamiento de la numerología, fue nuestro jodido año de buena suerte. Compramos bienes y servicios con una escasa inversión (tal vez dinero de tres días para chuches) y pronto nos convertimos en los amos del parqué, montando las mejores bicis, que tras unos 18 años conseguimos cambiar, él en un Gran Torino y yo en un Delorean, resultando ser ambos coches de película. Ya sabe que nuestro principal negocio es y ha sido siempre limpiar zapatos y, ni hace falta decirlo entre nosotros, como esto es ilegal, entiendo que ahora me haya pasado lo ocurrido, pues era necesario-obligatorio.

“Reconozco que, en nombre de nuestra organización o a título personal, pero esto último por los fregaos en los que me restregaba esta, haber matado hormigas con lupa, comido animales impuros y haberme burlado de paredes desconocidas solo por su irregular fachada. Asimismo, en actos estratégicos como Perejil, lavé monedas con jabón, escondí residuos tóxicos en el almacén destinado a ello por las autoridades y me aproveché de la fotosíntesis que hace el Reino Vegetal para respirar.

“Pero tú no eres un policía normal, no, no… yoconozco a los de tu calaña. Tú buscas salir en los periódicos, quieres nadar con los peces gordos. Olvídate de Little Little, no es nada comparado con lo que te puedo dar. Sé cosas que podrían hacer soplar al viento en una tempestad huracanada, hacer temblar al Primer Membrisco en caso de terremoto, hasta derribar paredes en caso de derrumbe. Te ofrezco un trato, volvamos a la infancia como si una hoja atrás se tratase, y te cambio tu cromo, mi amigo Little, por el mio: el bastardo de Rawhi Tebbit.

3

La patata de Robocot se abrió de súbito, dejando ver una estructura esférica, dentro de la cual, a lo que podría decirse que eran unos mandos, se hallaba un marcianito de color blanco con n-ojos de mosca. El marcianito sonrió, mostrando unas encías negras gaucho semi derretidas con un par de dientes de león:

-Vaya, vaya -dijo encendiendo, usando como mechero una punta de uno de sus falanges, una especie de cigarrillo cósmico-. Así que conoces a Hite Rawbbit, esto puede ponerse interesante, aunque claro, también puede ser un farol. Bien, te diré que vamos a hacer. ¿Estas dispuesto, previa colocación de micrófono en zona testicular, a reunirte con él e incitarle, como quién lo hace rutinalmente sin que haya sido detenido, a cometer algún delito, algo por lo que podamos cazarle?. La comisión de los juegos de mesa quiere ponerle la mano encima. Saben que muchos de los billetes falsos que hay en circulación los sacó de sus cajas. Bien. Te daré 100.000 pseudo-monedas para que le ofrezcas un negocio de venta ambulante de colchones. Tras años de observación creo conocerle, y no pienso que sea tan listo o paranoico como para rechazar tamaña oferta.-

4

Minombre salió de la comisaria con una desesperanzadora ilusión de libertad. El micro bailoteaba en una zona delicada, incordiando y preocupando a su casero. Reunirse con White Rabbit era cuanto menos imposible si él no quería hacer lo propio, y como Minombre no sabía por dónde empezar, hizo lo que normalmente haría cualquiera en estos quesos: saludar a Whibbit que, azares del zar Azar el Azaroso , estaba en frente, delicadamente apoyado en el escaparate de “Blanco volar de gaviota, Escuela Modernista”. Minombre empezaba a crear la fuerza necesaria para abrir la boca cuando Tera lo evitó:

-Si quieres que vaya a la cárcel por tu amigo lo haré.

-Ah pues…. por mi no hay ningún problema, ya que a eso venía.

-Perfecto. ¿Esto… cómo lo hacemos?.

-Simplemente di que eres una muy mala persona y que deberías ser detenido.

-”Soy una muy mala persona y debería ser detenido”.

Raudos cual caballo muerto, aparecieron 30 Robocop, armados con cepillos de dientes electrónicos, pelotas de playa de napalm y un tío que abraza fuerte porque va borracho. La detención de Rate fue cuestión de microsegundos. Su ejecución tardó un poco más, debido al lento arder que tanto gusta a la masa en busca de catarsis.

Y así, triste instoria, acaba Todo. Minombre y Little Little fueron consumidos por una lata de Coca-Cola. El marcianito volvió a meterse a la cinta de Men in Black. El primer Robocop, piedra angular del surrelato, se confundió con los otros 29 y perdió su identidad en tanto ente individual. En cuanto a mi, humilde narrador, deje de escribir más o menos por aquí.

1 Diseño artístico a cargo de la compañía Azar y Asociados.

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