Torrezno 4º

Erase una tarde cualquiera, pudo ser un día de otoño o de julio o tal vez de abril, estabanse un punki y su gente botelleando en un parque, un tanto pasados de litronas, calimocho y ron del malo.

Imaginen la escena: el tío con su cresta más que contento, esta tan dura como el cemento, no de gomina mis buenos amigos, su fijador era el vino, cantando alegremente: “¡Anarkía y muerte al Presidente!” de risas con sus compadres, la noche apuntaba al desmadre, cuando nuestro buen amigo comenzó a orinarse.

Notaba la cola llena y dirigiose a la arboleda, pues recuerden, estaba en un parque, y con su borrachera sin saber lugar ni momento, la conversación varió a los griegos y sus cuentos, sacando a relucir la Caja de Pandora.

Así suceden las cosas, de la forma más inesperada, es la curiosidad humana, siempre muy elevada cuando se trata con bebercios. Nuestro amigo emocionado, queriendo dar muerte al estado y dado que se sentía embriagado, la siguiente vez que fue al baño intentó invocar a Pandora.

Con voz potente y rasgada, mientras echaba su enésima meada comenzó a gritar “¡¡PANDORAAA!!” Resultó una enorme sorpresa: en aquel mismo parque, y ebrias la noche de un martes, aparecieron dos mujeres: la exnovia de un compadre y una muchacha sorprendida que, a pesar de ir bebida, escuchó aquellos alaridos y no pudo más que acercarse. “¿Quién es aqueste buen hombre que osa mentar mi nombre a grito pelao en un parque?”

Guardose el punki la chorra después de escurrirla con cuidado “¡yo soy el que te invoca! ¡Los dioses me han escuchado!”

-¡Los dioses y hasta en Toledo! Deja de hacer el canelo y dígame feo caballero ¿por qué vociferas mi nombre si es que puedo saberlo?-

Nuestro amigo anonadado quedose petrificado y ante su buen resultado volvió a gritar “¡PANDORAAA!” La muchacha estupefacta, sintiose como en casa y sin saber cómo o porqué comenzó una competición: el que más fuerte gritase sería el rey del botellón.

Todo el mundo impresionado, aquello era un cotolengo. Un punki y una pijina quedábanse sin aliento gritando el nombre de Pandora con mucho orden y concierto (uno detrás del otro) por ver quien gritaba más fuerte. La gente tomaba asiento alrededor de la pareja, que entrando en la afonía seguían la competición.

Como colofón se hicieron bandos, todo el parque acabó gritando y el ganador de entre ellos, lo dejo a su elección, realmente fue un vecino que todo esto lo grabó, llamó a la policía y al llegar esta descansó.

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