Dimiseguir o la estrategia de Aguirre.

Ayer dimitió la Condesa de Bornos con grandeza de España, o como la conocemos los que formamos parte del vulgo: Esperanza Aguirre. Una vez más demostró su enorme capacidad para controlar los tiempos, la agenda política y de ser una profesional de la política espectacular al más puro estilo de House of Cards. Se sabe mantener siempre a salvo y en primera plana, siendo capaz de seguir activa y con una buena imagen como política pase lo que pase a su alrededor con la única estrategia de embarrar a sus rivales políticos, bien sean de su partido o de partidos ajenos, tratando de mantenerse siempre pulcra y limpia como una patena.

El mismo día que va a aparecer en el programa más visto del domingo por la noche y uno de los más vistos de la semana, convoca una rueda de prensa al medio día en la que anuncia su dimisión de su cargo de presidenta del PP madrileño a causa de la corrupción que lo asola. Es decir, dimite de la dirección el mismo día que ella sabe que va a aparecer en televisión dando el mensaje a los telespectadores  de que ella es una persona muy comprometida con la unidad de España y en la lucha contra el peor enemigo de la patria: Podemos. De hecho, a lo largo del programa afirmó volver a la política tras ver que cinco encuestas seguidas los daban como primera fuerza política y que eso ella tenía que combatirlo como fuera.

No es una dimisión cualquiera, es “dimiseguir”(término que han acuñado los geniales miembros del Todo por la Radio de la Ventana en la Cadena Ser). La señora Condesa de Bornos solo deja su puesto de presidenta del PP de Madrid, de donde seguramente la iban a echar en cosa de un par de meses, haciendo galantería de su inmaculado hacer político, dejando al marrón de la corrupción al siguiente que venga, previsiblemente Cifuentes a la cual no puede ni ver, manteniendo su puesto como concejal y diputada del grupo popular en el Ayuntamiento de Madrid.

Una auténtica jugada maestra. Todas las portadas de periódicos,noticias de cabecera de los telediarios y a fin de cuentas, absolutamente todos los sitios donde se crea la opinión pública abrirán con la noticia de que la señora condesa dimite asumiendo la responsabilidad política que tiene sobre la corrupción de su partido, lo que a ojos del ciudadano medio la sitúa como una mujer honrada y pulcra dado que es la única que se ha atrevido a dimitir por estos temas en este país, mientras que a su vez se mantiene en la lucha contra los enemigos de España: Manuela Carmena y Podemos. Todo un ejemplo de sacrificio y lucha en contra de los valores que pueden destruir su España.

Con esto Aguirre trata de colocarse un aura de santa patrona de la limpieza política y de la lucha contra la corrupción gracias a dimitir de un cargo el cual iba a abandonar más pronto que tarde. Lo que lo hace aún más propio e Aguirre es la propia justificación: responsabilidad política por la corrupción que asola el partido que presido. Quizá Aguirre no se enteró del Tamayazo hace trece años, la financiación ilegal de su campaña por parte de la trama Gürtel ese mismo año 2003, el destape de la trama Púnica o cuando metieron en prisión a su número dos, Francisco Granados. Desde aquí le muestro mi más sentido agradecimiento por haber demostrado responsabilidades políticas, su ejemplaridad, honestidad y siento mucho la mala suerte que ha tenido usted en su entorno político desde el año 2003 en el que fue nombrada presidenta gracias a los dos tránsfugas del PSOE.

Con esta dimisión Aguirre trata de conseguir muchas cosas y todas buenas para ella: las que ya hemos nombrado: quitarse el marrón del PP de Madrid y tratar de endosárselo a Cifuentes, la cual ve como rival política, y limpiar su imagen de toda culpa o sospecha (si es que alguien se cree esto aún).

Pero lo más importante de esta dimisión no es la política madrileña. Lo más importante es que se ha dado en el momento justo en que la Condesa tiene la oportunidad y ella cree que la fuerza para dar un posible salto final a la política nacional. Los mensajes que ha mandado a Mariano Rajoy “No es momento de personalismos, sino de sacrificios y cesiones”denotan un claro intento de dinamitar la ya de por sí débil posición de Rajoy en el partido para tratar de tomar ella el mando del PP nacional y dar así su definitivo paso en su carrera política: aspirar a ser presidenta de España. Esto nos lo indica la coyuntura política actual: Rajoy sin capacidad de gobernar, PSOE, Podemos y Ciudadanos no son capaces de llegar a un acuerdo; la repetición de elecciones cada vez más cerca; y el liderazgo de Rajoy ampliamente cuestionado de manera interna en todo el PP, tanto que uno duda que le permitan repetir en caso de haber elecciones, hacen de este un momento propicio para que Aguirre se disponga a dar este paso.

Si esto se cumple solo el tiempo dirá, lo que tengo muy claro es que si no hay una formación de gobierno y tenemos que acudir a unas nuevas elecciones, Aguirre ayudada por el siempre en la sombra Presidente de Honor del PP José María Aznar (recuerden que Aguirre fue ministra con él, que tienen buena relación y en común sentirse bastante contrariados con respecto a Rajoy) se haría con las riendas del partido y sería la candidata a presidenta del gobierno bajo las siglas del Partido Popular.

 

 

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