ETA como comodín.

En la última entrada que subí por aquí sobre la carrera de las elecciones primarias estadounidenses, dejé caer una reflexión sobre la necesidad que, a mi juicio, puede tener un sector de la sociedad norteamericana de sentir que su país tiene una política exterior agresiva que haga que Estados Unidos sea el país predominante en el mundo para mantener alta su autoestima, y que en cuanto ven que esto no es así o puede peligrar su condición de líderes del mundo, sienten un gran vacío y se empiezan a revolver. Esto bien puede verse respaldado por la realidad o bien puede estar reflejado en un discurso, como vemos en el caso de Donald y sus ya famosos “vamos a hacer a América un país genial de nuevo”. Como si América fuese solo Estados Unidos y no una parte de esta.

A la vista de esta reflexión, y tras los acontecimientos de estos últimos días, se me ha venido a la cabeza que quizá en España una parte de la sociedad necesite de la existencia de ETA, o al menos utilizar su nombre como arma arrojadiza para hacer su política. Si bien no contentos con usar cualquier cosa que suene a ETA como si perteneciese a la banda terrorista, se escudan en que ellos son los únicos capaces de cuidar decentemente a las víctimas. Suena muy fuerte y puede llegar a ser una burrada, pero voy a tratar de razonarles porqué.

Ante todo decir que estoy en contra de cualquier tipo de violencia y mucho más del terrorismo, y que no soy un titiritero.

Pues bien, este fin de semana pasado han sido encarcelados unos titiriteros que estaban haciendo una obra de títeres en Madrid por sacar una mini pancarta con el lema “gora alka-eta”. Esta pancarta formaba parte de una obra de títeres, bastante grotesca y desagradable sin nada que envidiar a un guión de Almodóvar, dentro del pésimamente organizado y supervisado ciclo de carnavales del Ayuntamiento de Madrid. Digo que nada tiene que envidiar a un guión de Almodóvar, como podría decir cualquier otro, puesto que, sí, la obra es bastante grotesca y podía ser desagradable, pero a nadie se le ocurre cuestionar por ejemplo La Naranja Mecánica de Kubrik o La Piel que Habito de Almodóvar que a mi parecer también lo son, y sin embargo son tomadas como buenas películas por los entendidos.

Pues bien, la pancartita famosa ha generado una espiral de opinión y controversia en cuanto a los límites de la libertad de expresión en el país y sobre lo que significa apoyar o no al terrorismo. Los políticos se han lanzado en manada a desprestigiarse unos a otros (si es que pueden hacerlo más), los medios de comunicación se han hecho eco del suceso en sus portadas y como noticia de cabecera en los noticiarios, y en las calles se habla de esto antes que de Cristiano Ronaldo o la corrupción que asola nuestro país. ¡Por una obra de teatro! Bien es cierto que estaba catalogada como un espectáculo para niños, cosa que no es en absoluto y esto merece responsabilidades, pero ¿a esto le ha hecho caso alguna vez alguien? ¿Quién no ha visto una película catalogada para mayores de 18 con menor edad, quién no ha jugado a un videojuego en las mismas condiciones, etc? O por otra parte, ¿todos los padres hacen caso de los límites de edad recomendados a la hora de permitir comprar o ver algo a sus hijos?

Las últimas declaraciones del ministro del Interior me llevan a pensar que el PP en particular, y más sectores sociales en general, necesitan llevar siempre al extremo cosas de este estilo, mínimamente relacionadas con ETA, para hacer su política y para despertar odio en determinados sectores de la opinión pública hacia sus adversarios políticos. ¿Es necesario, señor Fernández Díaz, mandar callar a la alcaldesa de Barcelona cuando esta dice que le parece una medida desproporcionada que hayan sido encarcelados dos titiriteros? Y no solo la mandó callar, si no que la acusó de sentirse más cercana de los que apoyaban el terrorismo que de las propias víctimas. Y ya, la gota que colma el vaso, ¿no se le cae a usted la cara de vergüenza al decir que ETA está esperando como agua de mayo un gobierno de PSOE y Podemos?

Como este suceso reciente hemos tenido muchos más desde la reciente aparición de Podemos, por ejemplo, cuando a Pablo Iglesias en las tertulias o debates políticos le decían que criticase el terrorismo como si él hubiera sido un miembro de ETA o de su entorno. También vemos a muchos políticos increparse por supuestamente no cuidar todo lo bien que se debe a las víctimas que ETA ha causado o, como ejemplo más vergonzante, grotesco, desagradable y mezquino, cuando desde el PP se afirmaba, y en la actualidad desde ciertos sectores de la derechas más casposa y rancia, que los atentados del 11M los había causado ETA y que los jueces que se encargaron de juzgar el caso lo hicieron mal a propósito para exculpar a los Etarras que habían ayudado a llevarlo a cabo. Otro ejemplo que se me viene a la mente es el del debate entre los candidatos a la presidencia del país anterior al último gobierno de Zapatero: Rajoy le acusó de agredir continuamente a las víctimas del terrorismo.

Eso sí, en este último debate, porque Sánchez le llamó indecente a él, entró en cólera y puso en marcha toda la maquinaria mediática a criticar tamaño insulto hacia el presidente del primer y único partido político imputado por corrupción en la historia de la democracia española.

Con todo esto no quiero decir que haya que dejar de condenar el terrorismo ni que haya que dejar de cuidar a las víctimas, igual que no se les deben de dejar de hacer homenajes. Con esto simplemente quiero decir que hemos de ser conscientes de que hay un problema muy grave con el terrorismo: el de ETA, terminado ya activamente aunque haya que seguir trabajando para su total disolución, y no menos importante el terrorismo surgido de los gérmenes del islamismo radical. Y que con este problema no se debe jugar ni hacer política barata, que es lo que me da la impresión que muchos buscan hacer.

No sé si lo harán por desprestigiar al rival, cosa que no parece salirles del todo bien, o si lo hacen por tapar un poco el ruido que se genera en torno a ellos y los que ellos apoyan. Me inclino más a pensar que es la segunda opción, o es que ¿a nadie más se le ocurre que justo cuando se están celebrando juicios por corrupción a la hija del rey emérito del país y comienza a haber testimonios en su contra,ascienden a 80 los imputados miembros del Partido Popular en el caso Imelsa, han dado el aforamiento más largo que hay en el Senado a Rita Barberá, y en general, están saltando semana tras semana casos y más casos de corrupción, encarcelen a dos titiriteros por apología del terrorismo?

Como dato: desde que gobierna el Partido Popular en España, los casos de apología del terrorismo que se han llevado a los jueces, han aumentado de 2 casos anuales a 30.

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