Primarias estadounidenses: show político

Arranca la NBA de la política, o si lo prefieren la NFL o la NHL o la gala de los Óscar o cualquier mastodóntico espectáculo estadounidense que se les ocurra, pues esta no se queda en absoluto atrás. En las elecciones pasadas, las que dieron entrada al segundo y último mandato de Obama, el despilfarro llegó al ridículo, estimándose las campañas de Obama y del republicano Romney en cerca de mil millones de dólares cada una. Estamos ante el año de la carrera hacia las presidenciales en los Estados Unidos, en el cual los precandidatos de los dos partidos del país, demócrata y republicano, se verán las caras con los de su mismo partido para disputarse el ser el candidato a la presidencia, es decir: competición por ser el candidato a presidente, lo que toda la vida se han llamado unas elecciones primarias. Pero los estadounidenses son como son y tienen que hacerlo todo mucho más complicado y costoso.

Comenzaron el pasado 1 de febrero de este mismo año en Iowa, y tenemos por delante otras 50 citas electorales más que se celebrarán en los próximos seis meses, cuando se decidirá finalmente el candidato oficial del partido a la presidencia del país. La elección es indirecta: en estas jornadas electorales los ciudadanos estadounidenses eligen a unos delegados que luego en las convenciones finales de cada partido elegirán al candidato al que pertenezcan. Durante el periodo que dure este proceso, los precandidatos se van enfrentando disputándose los delegados repartidos por una complicada fórmula matemática de una manera territorial. Cada partido usa un número diferente de delegados a nivel nacional y territorial y, rizando el rizo a la manera más puramente estadounidense, tienen cuatro maneras de realizar esta elección de delegados que cada partido aplica de una manera diferente en un lugar diferente. (Para más detalles recomiendo leer este interesante artículo en infobae).

Con lo fácil que sería hacerlo a la española: a dedo estilo PP, con unas primarias adulteradas por el líder y sus allegados como en Podemos y Ciudadanos, y en unas primarias donde eligen los candidatos los jefazos del partido a lo PSOE.

Pues bien, justo cuando pensaba que la chifladura estadounidense llegaba a su cúspide en la que un ricachonazo fanfarrón y pseudofascista iba a ganar el primer caucus (llamado así por usar este modelo de elección) de Iowa a las primarias republicanas, tenemos las noticia de que ha vencido el Senador texano Ted Cruz (27%), ni más ni menos que un ultraconservador nacido en Canadá y de origen cubano con un enorme componente de fundamentalismo cristiano en sus ideales, además de ser uno de los principales líderes del Tea Party. Las encuestas previas daban un ligero margen al magnate neoyorquino y él más que nadie se daba como ganador a sí mismo. Pero no, querido Donald (24%). Para otra vez será. Cruz ha sabido apelar muy bien a la población envejecida y profundamente religiosa de Iowa y se ha erguido como vencedor.

Otro dato a seguir: el tercero en discordia (23%) en las elecciones republicanas, Marco Rubio, con el que nadie contaba, ha obtenido una auténtica victoria moral con estos resultados. Rubio, que es el favorito de los aparatos o establishment del Partido Republicano, es también de ascendencia cubana. Además, este es el considerado como único candidato capaz de ganar las elecciones nacionales, pues sería el único capaz de apelar al centro del tablero político, dada su ideología más clásica del republicanismo como garante del libre mercado y una política exterior que vele únicamente por los intereses económicos y la política interior de USA (a veces me da la sensación de que para tener calmados los ánimos de los ciudadanos norteamericanos estos han de ver su autoestima como país predominante y jefe del mundo bien cuidada, ¿a ustedes no?), y un mensaje anti inmigración pero respetuoso que le permita ganar algunos votos de las minorías inmigrantes

¿Soy yo o algo está cambiando en los Estados Unidos? Es un indicador que dos de los tres hombres más fuertes en el partido conservador de uno de los países más conservadores del mundo sean de ascendencia de un país que ha sido considerado durante décadas como el eje del mal por este mismo. Ahora bien, no nos ilusionemos mucho, pues estos, a pesar de ser descendientes de inmigrantes, abogan por fuertes políticas anti inmigración. ¿Qué les pasa, que lo que para ellos ha sido excelente (han llegado donde están gracias a que sus antepasados emigraron) es malo que lo hagan los demás?

Los llamo ultraconservadores pues lo veo desde una perspectiva europea. No es exagerado decir que la ideología de estos señores es cercana e incluso más escorada a la derecha en aspectos morales, religiosos y económicos que la de los que aquí consideramos radicales de Vox.

La otra noticia que nos trae Iowa es en el lado demócrata, donde la eterna presidenciable Hilary Clinton ha cosechado un empate técnico con el Senador por Vermont Bernie Sanders. Un empate técnico dado por una escasa victoria de Hillary,que por la forma en que se reparten los delegados ha resultado ser un empate ya los dos se reparten los mismos. Sanders, que ha sido independiente toda su vida hasta el año 2015 en que entró a formar parte del partido demócrata para tratar de llegar a la presidencia, se define como socialista, algo que puede llegar a rozar la locura tratándose de un político estadounidense, pero a él esto parece que no le ha afectado y ha estado en cargos políticos desde los años ochenta.

Hilary cuenta con una gran experiencia en política, pues ha sido primera dama y Secretaria de Estado con Obama (aparte de otros muchos cargos políticos como el de senadora) y cuenta con el apoyo incondicional del establishment del partido demócrata y con el apoyo del voto de más edad y de algunas de las minorías más importantes. Sin embargo, Sanders tiene a su favor a el voto joven (más de un 80% de estos le han votado en Iowa) y con el aire fresco que siempre da el ser un nuevo candidato.

A decir verdad, va a ser mucho más interesante seguir la campaña de primarias del bando republicano, con Donald fanfarroneando de ser un perfecto imbécil y el desafío que esto supone al partido republicano, con Cruz abogando por su ideología fundamentalista en lo religioso y cercana al anarquismo liberal en lo económico, y con Rubio como el favorito del partido y supongo que recibiendo dinero a espuertas de este para tratar de imponerse. Por el otro lado y más aburrido por la mayor “normalidad” de los candidatos tenemos a Bernie y a Hillary. Uno para otro. Bernie, más izquierdista y renovador, con posibilidad de generar un “efecto Obama” que atraiga a muchos votantes que quieran cambiar su país y evolucionar hacia uno más justo y equitativo (no olvidemos que USA es uno de los países más desiguales del mundo), y Hillary, una mujer experimentada y curtida en mil batallas, que, igual que Cruz, es la favorita de su partido y recibirá enormes cantidades de dinero de este que podrá derrochar sin ningún pudor.

Como cantaba Fredy Mercury: Show must go on.

 

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