Los odiosos ocho (2015), Quentin Tarantino

Antes de ver Los odiosos ocho había leído que Tarantino abusaba de su tarantinismo, doctrina que tantos fieles y detractores le han acarreado. Pues sí, Los odiosos ocho es un guiño constante a su filmografía, a su forma de entender el cine y a él mismo. Una muestra constante de casquería y diálogos hipnóticos; un juego en el que debes querer entrar. Y es eso mismo lo que la hace buena, que Tarantino hace un despliegue, a lo mejor efectista, de su capacidad de hacer cine y, en especial, diálogos.

Sobre la trama, se ha etiquetado como western porque se desarrolla tras la guerra de Secesión y hay gente con  sombreros de vaqueros. Pero no es un western. Se podría catalogar como cine de intriga, un whodunit de vaqueros. Tenía entendido que antes de ser rodada fue ideada para ser llevada al teatro. Porque eso es lo que es, una obra de teatro en el oeste. Incluso el propio Tarantino ha declarado que su deseo es hacer una obra de teatro de Los odiosos ocho, lo que explica que la obra cumpla, más o menos, los principios aristotélicos de espacio, tiempo y lugar.

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Fuente: filmaffinity.com

La película se desarrolla principalmente en el interior de una casa, exceptuando los primeros minutos. Su línea teporal avanza linealmente, salvo algún flasback, y ocurre en un espacio menor de veinticuatro horas.  El Tarantino más respetuoso con los unidades clásicas. Arranca con unos planos de exteriores fantásticos, pero es casi circunstancial, ya que toda la película se desarrolla en el interior de una cabaña, donde se juntan los famosos ocho. Empieza rozando la road movie y acaba siendo una partida al Cluedo. Quentin Tarantino ha conseguido juntar un elenco de intérpretes para poder realizar su western teatralizado y sostener 167 minutos de película a base de diálogos fantásticos. A destacar el monólogo que hace Tim Roth sobre la justicia, pero en especial el que le dedica Samuel L. Jackson a Bruce Dern.

 Tal vez me defraudó la banda sonora, esperaba que Ennio Morricone crease algo que recordara a sus colaboraciones con Sergio Leone en la Trilogía del dólar. Pero, salvo el prometedor inicio,  me gustaría saber qué porcentaje real de colaboración existe en la creación de la banda sonora. No quiere decir esto que sea mala, sino que lo pasado siempre parece mejor. En cuanto a los famosos 70mm, Tarantino los rescató tras llevar abandonados en torno a medio siglo, y tal vez no se puedan disfrutar en su totalidad si la sala no está adaptada, pero si se pueden apreciar la magnitud de las panorámicas y la calidad del trabajo en la dirección de fotografía de Robert Richardson. En este vídeo explican los porqués de elegir los 70mm.

El mejor cumplido para Los odiosos ocho es que una película de tres horas en la que no miras el reloj, y eso es difícil de conseguir. Sí que es verdad que va de menos a más, es una película se va cocinando lentamente. Consigue evocar en ocasiones a la escena en el bar nazi de Malditos bastardos, hasta que todo salta por los aires; y es que lo contrario sería lo extraño. Tarantino nos regala otra muestra de su habilidad como director y dialoguista, es innegable, pero tienes que tener estómago para ver Los odiosos ocho.

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