Juego de Escaños.

Es cansino el cuento de lo que es democracia y lo que no, que si ha de gobernar la lista más votada porque es lo más democrático y es que, mire usted los pactos de perdedores son antidemocráticos.

Déjenme decirles un par de cosas: la democracia no es únicamente votar y llevar a un hombre/mujer a la presidencia del gobierno de una nación; y la democracia puede hacerse de diversas maneras. Y en esto último me voy a centrar.

La cantinela de que las listas más votadas han de gobernar, igual que la cantinela que se escucha estos días sobre la “no democracia” de la investidura de Puigdemont (para el que no lo sepa es el nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña) es cansada y absolutamente falsa. Al menos en el caso español, igual que en el catalán.

¿Alguien en la sala sabe cómo funciona el  sistema parlamentario, que en ambos casos es el mecanismo que tenemos de hacer democracia institucional?

Cuando un ciudadano en nuestro sistema democrático ejerce su derecho de voto no vota a un presidente, vota a una determinada lista electoral. En el caso de un ciudadano de Valencia que haya votado al PSOE no vota a Pedro Sánchez, sino a la lista del PSOE en Valencia que se presupone que después tratará de investir a Sánchez. A Sánchez sólo le han votado aquellos que han votado PSOE en Madrid. Igual en Cataluña. Un ciudadano de Barcelona vota a Junts Pel Sí (JxS) y a la lista encabezada por Raúl Romeva, igual que el de Gerona votó a la lista encabezada por el músico Lluís Llach. Bien es cierto que de manera tradicional se ha hecho que el número uno por Madrid sea el candidato a la presidencia del gobierno, igual que en el caso Catalán se hacía con el número uno en Barcelona. Llegados a este punto permítanme hacerles un apunte más: el numero uno de JPS era Romeva, Mas era el 4; ¿era acaso la investidura de Mas más democrática que la de Puigdemont?

Nadie vota a un presidente, se vota a una lista electoral que , en caso de que obtenga el número suficiente de votos podrá formar un grupo parlamentario que, si es lo suficientemente grande, podrá investir a un presidente según marque la ley (hay diferencias entre Comunidades Autónomas en cuanto al número de diputados necesarios, etc…). Luego el Parlamento saliente inviste a un Presidente, que tiene unas restricciones concretas según el caso. Por ejemplo, en el caso del Parlamento central la única restricción que da la Constitución es que ha de ser votado por mayoría absoluta por el Congreso de los Diputados y nombrado por el Rey (Artículo 99 de la Constitución). Ni más ni menos. En el caso catalán sí que se exige que sea un diputado el que ostente el cargo de President.

¿Sorprendidos? Desde que llegó a mí esta información me he preguntado por qué siempre en la tele o en la radio nos han dicho que si, por ejemplo, votamos al PP en Almería estamos votando a Rajoy cuando realmente no es así. Es una manera de simplificarlo pero, ¿somos tan tontos? El que nuestro parlamentarismo se haya reducido a votar a un candidato a la presidencia es achacable por completo a los partidos políticos, que tienen todo bajo un férreo control dentro de las instituciones democráticas, lo que nos ha llevado a perder gran parte de la esencia del sistema parlamentario: la negociación.

Bien es cierto que las cosas se han simplificado mucho con la escusa de que la gente entienda mejor la política y se implique más en ella, pero lo que se ha conseguido son muchos ignorantes que creen que en un sistema parlamentario gana quien reúne más votos. Pues no señores míos, en un sistema parlamentario gana quien consiga más apoyos, bien sea un solo partido o bien sean 18. ¿Que esto trae problemas? Claro, pero para eso se les paga el sueldo a los políticos, para que los resuelvan, tanto los problemas que tengan al implantar las leyes como los propios de los ciudadanos. Además, si hay muchos partidos en el gobierno tendrán que negociar más y no sufriremos los rodillos de las mayorías absolutas y los decretazos.

Otro apunte: ¿no les parece maravilloso que su partido tenga el poder de parar las iniciativas del partido que no les gusta?. Esto es posible. Solo hace falta que los partidos se sienten a negociar y consigan mayorías que quizá no logren para nombrar a un presidente, pero sí lo hagan para parar leyes o crear unas propias. Esta, queridos lectores, si al final consigue salir hacia adelante, promete ser una legislatura movida en la que vamos a aprender muchas cosas de juegos y negociación parlamentaria. Aunque es una pena que nuestras instituciones no sean más transparentes, pues podríamos aprender más…

 

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2 Comments

  1. Como la mayoría de los sistemas políticos europeos, los parlamentos como principal motor de las democracias, han considerado un cierto aroma o rasgo hacia un presidencialismo (muy marcado a la hora de los liderazgos marcados de los gobiernos, desde la perspectiva hacia el modelo americano). El ciudadano, en cierto modo tiene cada vez menos tiene el comportamiento de que la representación del parlamento viene de origen en la provincias (no sucede en los primeros años del régimen del 78, donde existía una gran vinculación de la zonas más rurales a los candidatos) y tiene una visión macro , que su visión acercada al modelo ejecutorio de la alta política (la elección de gobiernos). Por ello, los grandes partidos de ámbito estatal juegan a que el ciudadano vote al gobierno y no a la representación.

    Pero todo esta amalgama, no quiera decir que el sistema parlamentario funcione así, sino es el modelo de representación que ha querido el poder constituyente del 78. Puede que sea errónea o no, dado que el Senado como cámara territorial ha quedado sin su propósito (aunque el poder constituyente formuló al Senado como una cámara orientada hacia el conservadurismo del territorio marcado por Castilla y león y Castilla La-mancha, aunque después el comportamiento electoral ha desmentido esta teoría, pero en esta nueva legislatura hace renacerla, dado que el PP tiene mayoría absoluta ). Entonces sí optamos por una circunscripción única del estado para el Congreso, ¿existe realmente representación?.

    En cuanto a que ”en un sistema parlamentario gana quien consiga más apoyos”, cierto y es ahí donde realmente si se encuentra el parlamentarismo, donde a parlamentos fuertes, gobiernos débiles. Entonces el parlamentarismo que generalmente se ha construido en el sistema político español con una actitud colaborativa, en esta nueva legislatura (si se produce gobierno), dejará esa posición de colaboración o existirá competición. Es ahí donde se encuentra el parlamentarismo como contrapoder.

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